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Alumni de Derecho publica columna en El Mercurio Legal

Música chilena en las radios: una mínima retribución

“…Esta ley permitirá mejorar la retribución de derechos de los artistas nacionales, que no siempre perciben el pago de regalías precisamente por la reproducción no autorizada de sus obras. Probablemente no sea la mejor fórmula imponer cuotas, pero es hasta ahora la única manera de protegerlos…”

Ignacio Martínez Cornejo

Esta semana se repuso el debate del proyecto de ley que propone modificar el artículo 15 de la Ley 19.928 sobre Fomento de la Música Nacional y que exige que las radioemisoras emitan en su programación fonográfica diaria, al menos, una quinta parte (20%) de música nacional; y, que, sobre dicho porcentaje anterior, al menos una cuarta parte corresponda a música de raíz folclórica y de tradición oral.

Archi ya se mostró en contra. “La música chilena debe fomentarse y difundirse, no imponerse”, señalaba un slogan. ¿Qué hizo Archi por esto antes de la ley?

Es cierto, se está obligando a difundir música que, en algunos casos, no tendrá relación con la línea programática de cada emisora…Resolverlo depende un poco del ingenio de cada editor musical.

También la ley podría afectar la libre actividad comercial de las emisoras, se dice. Pero ese punto se compensa, y bastante, por el hecho objetivo que dichas entidades hacen uso del espectro radioeléctrico que constituye un bien nacional de uso público, cuyo goce y explotación otorga el Estado mediante concesión. A cambio, las radioemisoras obtienen un valor por su explotación comercial particular.

La experiencia comparada ha demostrado además que no ha sido una medida que atente contra el negocio. Existen normas similares en gran parte de los países, tales como, Argentina, Canadá, Francia y España, donde las cuotas son mucho mayores a la establecida en este proyecto.

Archi debería tener además el rol, sin necesidad de ley, de dar cabida y una promoción real y efectiva a los artistas e intérpretes de la música nacional, desde nuestros orígenes y hasta el día de hoy, pasando por nuestros compositores y más célebres ejecutantes.

Probablemente el único aspecto a resguardar en virtud de esta ley es la atribución que está entregando, casi en términos monopólicos, a la Sociedad Chilena de Derecho de Autor, SCD; una situación que se debe considerar durante el debate de la iniciativa para evitar que se imponga una única visión de una de las partes en debate.

Despejado ese punto, sin duda esta ley permitirá mejorar la retribución de derechos de los artistas, que no siempre perciben el pago de regalías precisamente por la reproducción no autorizada de sus obras. Probablemente no sea la mejor fórmula imponer cuotas, pero es hasta ahora la única manera de proteger a los artistas nacionales de las inequidades del mercado. Al menos, es un paso adelante.

Ignacio Martínez Cornejo es abogado del Estudio AEM y experto en derechos de autor.

Publicado en El mercurio legal 29 de abril de 2014

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