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CHILE: ¿QUE TIPO DE RELACIONES CON CHINA?

blogero2Columna publicada en el Diario Financiero el miércoles 25 de agosto

Autora: Verónica Neghme E., Directora Ejecutiva

Instituto de Estudios del Pacifico y del Indico

La República Popular China se consolidó como la  segunda  economía mundial, desplazando a Japón,

considerando el ritmo de crecimiento de más de un 10% que  ha tenido desde al año pasado. China es además  desde hace años,  un poder  económico en Asia, con una fuerte  influencia de los chinos  de ultramar.

Este año  es importante en las relaciones Chile-China, pues ella  se  consolidó  como  nuestro primer socio comercial, por  la aprobación del acuerdo de servicios,  por nuestra participación en la Expo Shanghai, y  sobretodo porque se cumplen 40 años de  relaciones bilaterales  ininterrumpidas. Un hecho  no menor para  China,  en donde  el tiempo cuenta. Chile es un  país y socio confiable, creíble, no obstante  los cambios políticos diversos que han habido en nuestro país en  cuatro décadas. Por encima de las coyunturas, es  importante destacar ciertos rasgos comunes entre  ambos países: el espíritu pragmático, políticas de Estado exteriores estables y permanentes, con miradas de largo plazo, estricto apego al principio de no intervención y de solución pacífica de las controversias. Siendo esto así, nuestros vínculos con China constituyen un aspecto prioritario en nuestras relaciones exteriores,  ahora tanto como pueden serlo las vinculaciones con EEUU y con el resto de las  potencias del mundo.

Así, pareciera conveniente que el Presidente Piñera realizara una visita  de Estado a China, como una manifestación clara que los años y el tipo de relaciones  son relevantes para Chile. Lamentablemente y por circunstancias de fuerza mayor ajenas al gobierno, aún no tenemos  un Embajador titular  en un país de esta importancia. Sin duda,  un hecho no menor  para los chinos. En su cultura, que aún guarda  rasgos confucianos,  se valoran ciertas virtudes y señales a considerar, como la paciencia, la amistad que se cultiva  para generar confianzas,  el respeto a las jerarquía, lo que implica no  dejar  en mal pie  a un superior, la educación y la meritocracia, el trabajo en grupo, la vinculación necesaria entre los actores públicos y privados en cualquier negociación, la moralidad pública, que convierte a los gobernantes en seres superiores, la atención a  los rituales (usos y costumbres), etc.

Considerando  el sistema político de China-herencia de Mao-  nuestro representante    allí debería tener  no solamente una expertise  en negocios, sino también un alto grado de sensibilidad política para relacionarse con  el  poderoso  establishment político, amén de un marcado espíritu de servicio público. No es una tarea fácil, ya que China no es  ni será occidental en  los futuros  cambios a su sistema político.

Los vínculos bilaterales tienen  hoy un marcado acento económico comercial. Sin embargo, considerando que ella  ya se encuentra entre las cinco primeras potencias  mundiales y va camino a ser  la más importante, nuestras relaciones  deben tener  ya un carácter privilegiado de todo orden. Ello implicaría una reestructuración de las misiones diplomáticas de Chile en el exterior para readecuarlas a  la realidad actual que muestran los hechos y preparar  en la Academia Diplomática expertos en China y en Asia, que comprenda la enseñanza del mandarín, y su complejidad política, económica-comercial y cultural.

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