Subir

COLUMNA ACADÉMICO UGM


Patricio Reyes, profesor de la Facultad de Economía y Administración escribió la siguiente columna:
LA CHILENIDAD NO TIENE EDAD

La chilenidad, que debería estar siempre latente, resurge como un sentimiento único; la música que escuchamos en lugares públicos también renace, aunque tiene casi dos siglos de vida, y tanto en Santiago
como en regiones, las calles y centros comerciales se pintan de tricolor y a nuestros oídos llegan sonidos de melodías y ritmos que nos hacen sentir que Chile tiene vida, identidad propia y expresiones que lo hacen único.
Cuando ingresamos a un supermercado, por ejemplo, la música es diferente, porque representa lo que nos identifica como pueblo y el sonido de hermosas tonadas y alegres cuecas nos trae el recuerdo de tiempos pasados, de juventud, cuando nos enseñaban en el colegio canciones del más puro sabor chileno. ¿Quién no recuerda el Chiu Chiu, la Manta de tres colores, Mi caballo blanco, El Cocorocó, Chile lindo, entre tantas?
En Septiembre, nuestro país se engalana también con olores y sabores de comidas auténticas; es el reino de la empanada, la chicha, el asado, los anticuchos, el mote con huesillos y gran variedad de muestras culinarias que en esta fecha cobran preferencia. La cueca, esquivada por muchos que no se atreven a enfrentarla, siendo el baile más popular y representativo, resuena en todos los rincones del país y logra
que muchos, conociéndola o no, se lancen a la pista para mostrar que su ritmo les llega, y desafían la mirada, a veces crítica, de los que no se atreven a hacer lo mismo, pero que con palmas avivan el atractivo baile.
En estas lides no existe edad, porque tanto jóvenes como mayores se comprometen con la celebración del mes de la Patria y así como en el cielo destellan vistosos volantines, en la medialuna el rodeo chileno hace de las suyas, incorporando cada vez más desde hace años a mujeres, adolescentes y mayores que se empecinan en recibir el aplauso del público ante un lucido manejo de riendas o vibrantes atajadas de seis puntos buenos, que hacen levantar a muchos de sus asientos para celebrar la gesta.
Es ocasión para todos, pues nuestras Fuerzas Armadas y de Orden también celebran, recordando el pasado histórico glorioso del país, en la sin igual Parada Militar, mostrando su gallardía y preparación profesional, baluar tes de la soberanía, seguridad del territorio y de nuestra gente.
Y mientras unos agradecidos o suplicantes recuerdan con cierta nostalgia “gracias a la vida que me ha dado tanto”, algunos sentimentales evocan “yo vendo unos ojos negros” y otros celebran jubilosamente, entonando “ayúdeme usted compadre a gritar un viva Chile”

Share Button