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Columna: Cuidado con el menú. Patricio Reyes

Patricio_Reyes
El cliente no vuelve, y el trabajador empieza a mirar por la ventana en busca de otra opción y lanza su currículo al mercado.

El anuncio del mejor plato puede ser una simpática analogía culinaria con el problema frecuente de varias empresas que ofrecen lo que no tienen. Efectivamente, no cuesta nada presentar una exquisita cazuela con todos sus ingredientes habituales: carne, papas, choclo, zapallo, arroz, zanahoria, pero con muchos de ellos en estado deplorable o mal preparados.
Esto ocurre en algunas empresas, que hacen un gran marketing de imagen al estilo de un exquisito menú propio del mejor restaurant. El plato luce apetitoso (léase el proyecto o puesto de trabajo) y cuando se va a los detalles y uno se mezcla en acciones concretas con sus directivos, o toma compromisos de trabajo y pone a prueba sus servicios, se encuentra con que la papa está deshecha, la carne dura, el zapallo medio crudo y el choclo desabrido.

Cuando el cliente o trabajador advierte que lo ofrecido -producto o proyecto- no es lo que le entregan, se siente engañado. El cliente no vuelve, y el trabajador empieza a mirar por la ventana en busca de otra opción y lanza su currículo al mercado, para irse donde le cumplan lo prometido, mientras sigue adelante, pero con un grado de desmotivación tal que lo hace a disgusto, sin eficiencia y ninguna productividad.

Es como cuando vemos el letrero de un restaurant “Aquí la mejor cazuela” y nos tentamos, pero luego de comerla salimos decepcionados, no volvemos y además nos ocupamos de que otros no vayan ahí, desacreditándolo con toda la fuerza de una legítima desilusión. Esto advierto a mis alumnos al egresar de la universidad: ¡cuidado con el menú que ofrecen algunas empresas!

Patricio Reyes B.
Académico Facultad de Economía y Negocios
Universidad Gabriela Mistral
Columna Publicada el 24 de septiembre 2013 en Estrategia

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