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COLUMNA DE DIRECTOR MBA-UGM EN DF

El 22 de abril se publicó la columna del Director  del MBA UGM, Jaime Retamal.
A continuación la columna:

MERCADOS FINANCIEROS Y AUTOREGULACIÓN

El mundo entero sigue con gran interés la discusión que se desarrolla principalmente en Estados Unidos, acerca de las modificaciones del marco regulatorio de los mercados financieros.
En ésta, se observa un significativo consenso en cuanto a que la estructura de la regulación actual, creada en su gran mayoría a raíz de la crisis de 1929,  se mostró impotente y rezagada ante la dinámica de la sofisticación y complejidad de la operación actual del sistema financiero.  Pareciera entonces, ser necesario modificarla de manera de adaptar el rol del SEC y de la Reserva Federal, entre otras instituciones, a los nuevos tiempos.

 

Ahora bien, cabe preguntarse qué es lo que se busca con estas modificaciones. La respuesta no es otra que evitar que eventos como los que de hecho hemos sido recientemente testigos, vuelvan a ocurrir, es decir, operaciones que por imprudencia o negligencia (o ambas) erosionen significativamente la integridad de los mercados destruyendo la fe pública y la confianza de los actores económicos.  La crisis actual nos ha enseñado de la manera más brutal, la velocidad de propagación contaminante a la cual estamos expuestos en mercados fuertemente integrados y globalizados. 

Pero la preservación de este bien público –la confianza-, no es en absoluto monopolio de las instituciones gubernamentales. Muy por el contrario, es responsabilidad de cada actor social, incluida la prensa especializada, y sobretodo y en particular, de aquellos agentes económicos directamente involucrados en las industrias financieras.

He aquí cuando aparece con fuerza el concepto de autorregulación. En Estados Unidos existe el FINRA  (Financial Industry Regulatory Authority), que agrupa a todos los agentes de valores y corredores de las principales bolsas de valores de ese país. Esta institución no gubernamental, se preocupa de que sus miembros actúen de forma responsable y según criterios aceptados por todos ellos. Sus funciones las realiza estableciendo normas y reglas de operación; registra y examina a cada una de los agencias y representantes que están involucrados en la comercialización de valores; oficia de árbitro ante cualquier evento de disputa entre un cliente y una agencia o corredora. También interviene en la capacitación y educación de los inversores y fomenta el desarrollo del conocimiento financiero dentro del público.  Sin embargo, la característica más relevante de esta institución es que está investida de amplios poderes lo que resulta decisivo para llevar a cabo de forma efectiva su labor.

En Chile, hemos avanzado mucho en estos años en el desarrollo de nuestros mercados financieros. También existe bastante consenso en que nuestras instituciones gubernamentales, en términos generales, funcionan razonablemente bien. Sin embargo, no hemos avanzado demasiado en autorregulación. Existen algunos esfuerzos en la Bolsa de Comercio de Santiago que si bien son muy destacables y van en la dirección correcta, son todavía muy tímidos e incipientes.

Asumiendo que la custodia de la integridad de los mercados empieza por sus participantes, entonces pensar en un FINRA chileno, obviamente adaptado y estructurado acorde a nuestra realidad, debiera constituir un “salto cuántico” para el desarrollo de esta industria.

Jaime Retamal, Director del MBA, Universidad Gabriela Mistral

 

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