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Columna de Jaime Retamal Director del MBA UGM

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Este miércoles 30 de Junio fue publicada la siguiente columna del Director MBA UGM, Jaime Retamal:
Reforma a la Ley de Quiebras y Emprendimiento: Sólo un buen comienzo

La anunciada reforma a la ley de quiebras anunciada por el Gobierno ha obtenido un apoyo generalizado de sectores de las más distintas tendencias, asignándole a esta reforma un rol relevante a la hora de estimular el emprendimiento y la innovación.

No cabe duda de que la burocracia actual, tanto para abrir como cerrar compañías, es un obstáculo que no estimula el emprendimiento. Diversas entidades tanto nacionales como internacionales, entre ellas la OCDE, han llegado a la conclusión que el proceso actual es complicado, caro y no permite que de manera expedita, entren nuevas compañías al mercado y salgan aquellas sin viabilidad económica.

En esta misma línea, nos sumamos al consenso y aplaudimos con entusiasmo esta reforma. Nuestras aprensiones dicen relación con evitar sobredimensionar el real impacto que dicha reforma tendría para fomentar el emprendimiento y la innovación.

Para analizar este particular, vamos a citar una vez más un estudio del año 2009 de la consultora Monitor (ligada a Michael Porter), que establece como los dos factores más significativos del emprendimiento y la innovación son, primero la cultura del emprendimiento e innovación de una comunidad y, segundo la ambición y talento empresarial. Ambos factores superan en importancia al fomento gubernamental y plataforma regulatoria, al financiamiento y a la capacidad de invención.

La reforma a la Ley de Quiebras se inscribe dentro de la plataforma regulatoria de un país, siendo un factor que se puede definir como condición muy necesaria pero sin lugar a dudas, insuficiente para gatillar por si sola el fenómeno de emprendimiento. En efecto, una vez más destacamos que cualquier esfuerzo en emprendimiento e innovación requiere de una focalización, no exclusiva por cierto, en los factores más significativos antes mencionados.

La cultura del emprendimiento e innovación dice relación con la relevancia que una comunidad le asigna al innovador, y del mismo modo que celebra sus triunfos, los menos lamentablemente, también lo acoge y respeta en sus fracasos. Una comunidad pro emprendimiento considera un fracaso como una oportunidad de aprendizaje de la cual aprender y así mejorar en el siguiente emprendimiento. Por su parte, la ambición y talento empresarial dicen relación con la disposición del emprendedor a tomar altos riesgos como contrapartida de altos retornos y satisfacción personal.

Cabe preguntarse entonces si estamos avanzando en crear círculos virtuosos en el campo del emprendimiento y la innovación. Lamentablemente, el panorama sigue siendo poco alentador. En términos generales, la comunidad de negocios tiene poca tolerancia a los emprendimientos fallidos y no comparte que la disposición a fracasar otorga la habilidad para triunfar. Por otro lado, nuestras universidades tradicionalmente no han enfocado sus planes académicos en desarrollar emprendedores, al menos con la decisión y convicción necesarias.

En este contexto, reformas regulatorias sólo pavimentan el camino que necesariamente tienen que transitar la comunidad de negocios junto con las universidades, en su rol ineludible en el desarrollo de la tan anhelada como necesaria cultura del emprendimiento.

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