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Columna: El Último Ofertón. Patricio Reyes

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Cuántos problemas y conflictos internos se evitarían con una interacción eficaz.

Es frecuente observar en algunas empresas acciones de ciertos jefes que, ante la renuncia de uno de sus colaboradores, tienen una reacción insólita: le ofrecen de inmediato un aumento de sueldo para intentar retenerlo. Es la típica oferta lanzada a última hora para conseguir que la persona cambie su decisión; como cuando la mamá le dice al niño, “si te comes todo yo te compro ese juguete”.

Esto lleva a dos conclusiones: primero, ese jefe no está enterado de lo que pasa con su gente, no se interesa en conocer sus problemas o no mantiene una comunicación que le permita saber qué pasa al interior de su grupo y, segundo, el trabajador no se siente confiado para plantear sus inquietudes, pues el jefe no da pie para ello.

Es un tema recurrente de comunicación entre los seres humanos, que en ocasiones puede afectar la relación y en consecuencia el entendimiento que sólo se logra con el diálogo personal, con el encuentro frente a frente, donde existen factores valiosos insustituibles, como la mirada, la expresión, la actitud. Cuántos problemas y conflictos internos se evitarían con una interacción eficaz, en la familia, con los amigos, en el trabajo.

En la empresa viene entonces la pregunta insólita: ¿Cuánto te ofrecen allá?… y luego: ¿qué te parece que veamos una forma de acercarnos a esa cifra en el tiempo y llegamos a un acuerdo? Algo como lo que ocurre en algunas parejas, que ante la desilusión amorosa o de descariño expresada por uno, el otro dice: “Te prometo que a partir de ahora te demostraré que te quiero”. Es como el último ofertón para reconquistar lo perdido.

Patricio Reyes B.
Académico Facultad Economía y Administración
Universidad Gabriela Mistral
Columna Publicada en Diario Estrategia, 27 de agosto 2013

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