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Columna: La desaceleración de la economía chilena. Alejandro Alarcón

Alejandro-AlarconLa evidente desaceleración de la economía chilena, tanto por el lado del PIB, como de la demanda interna ha desencadenado una aguda controversia entre los dos bloques políticos que se prepararon el domingo 15 de diciembre para disputar nada menos que la presidencia de la república.
La caída en la tasa de crecimiento de la inversión ha llevado a algunos ministros de la Moneda a culpar de aquello, a propuestas de la Candidata Bachelet. Sin embargo varios economistas e incluso empresarios han refutado esa tesis y más bien han indicado que la principal fuente de caída en la tasa de inversión en Chile se debe a la falta de reformas estructurales y en particular aquellas que tienen que ver con los costos de energía con que producen los principales sectores de la economía , en particular la industria que presenta bajas tasas de crecimiento y la minería que empieza a enfrentar junto con aumentos sostenidos de costos una baja del precio en los mercados mundiales de los principales commodities que produce.

Hace más de un año comencé advertir en diversas columnas de opinión y en particular en una que escribí en este mismo espacio(“la fiesta del cobre”) ,que la tasa de crecimiento y empleo de la economía no eran sostenibles al presentar tasas de crecimiento del 6% y pleno empleo respectivamente , que tarde o temprano nuestra economía se ajustaría a la realidad, es decir a una cifra cercana al crecimiento del producto tendencial cerca del 5%, y que el impacto derivado del ajuste a la baja de la demanda de nuestros principales compradores de cobre, principalmente China, produciría una baja importante en el crecimiento del PIB de Chile, desgraciadamente ambos fenómenos han ocurrido, obligando al Banco Central a recortar la tasa de política monetaria.

Más aún, esperamos que el próximo año el PIB se empine apenas sobre el 3.5%, cifra cercana a la que el instituto emisor ha señalado como piso probable del PIB en su último informe de política monetaria (IPOM) para el año 2014.

Quiero ofrecer algunas razones para que hayamos pasado de volar a 30 mil pies de altura y súbitamente hayamos descendido a unos 20 mil pies, lo que estrictamente refleja un cierto aterrizaje duro, si ocurriera en un avión nadie moriría estrellado pero podrían las mascarillas de oxígeno desprenderse y más de alguien en el pasaje gritaría en forma histérica.

No cabe duda que el ajuste del crecimiento Chino, de dos dígitos que se ha ajustado a una cifra cercana al 7% para 2014, anunciado en el último congreso del partido comunista allí, explica parte de este menor impulso.

Desafortunadamente causas domesticas también explican este ajuste en la economía chiléna , el exceso de gasto incubado en Chile por varios años y que denota el casi 5% de déficit en cuenta corriente. En 2010, este déficit era cercano a 2 billones de dólares hoy está muy cerca de los 10 billones de dólares , es decir se ha quintuplicado en un periodo donde el precio del cobre estuvo incluso sobre los 4 dólares la libra. La idea es que en un periodo de vacas gordas la economía gaste menos para enfrentar el futuro ciclo a la baja y para así gastar más en un periodo de vacas flacas.

Una expresión de dicho ajuste es el dramático cambio en la trayectoria del tipo de cambio nominal que ha pasado de 470 pesos por dólar a flotar sobre los 530 pesos por dólar sin que la Reserva Federal de EE.UU, haya ajusta el estímulo monetario aún, y por tanto implicando que la trayectoria del dólar al alza aún no ha terminado, además de más recortes de la tasa de interés en nuestra economía.

La otra causa es estructural y tiene que ver con la inexistencia de reformas microeconómicas que han reportado en estudios, una productividad total de factores (PTF) cercana a cero, en un periodo muy largo, desde el año 2000 a la fecha.

La ausencia de una matriz energética donde predomine la energía hidroeléctrica, está causando que Chile se úbica entre los países donde las empresas pagan más por la energía y que las familias más pobres en chile enfrenten el dilema de comprar más pan o pagar cuentas de energía eléctrica más caras.

Pero también hay otras reformas que no se han hecho, al mercado de cápitales , al mercado laboral, a la innovación, al sector público, etc.

Mis cálculos me indican que mientras no se hagan esas reformas la PTF no podrá crecer cerca del 2% y por tanto nuestro producto tendencial no podrá acercarse al 7% que aseguraría una expansión de la actividad sostenible en el tiempo cercana a esa cifra, con más empleo , más recursos para invertir en bienes públicos deficitarios y en definitiva más bienestar para los habitantes de esta Tierra.

Alejandro Alarcón
Académico Facultad de Economía y Administración UGM
Columna de Opinión publicada el 16 de diciembre en Economía y Negocios de El Mercurio

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