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Columna: La fiesta del cobre. Alejandro Alarcón

Alejandro Alarcón
El alza del precio del cobre también ha permitido expandir el gasto en general y el gasto público en particular, más allá de lo que resulta sostenible en el mediano plazo. Los datos publicados en el IPOM por el Banco Central durante Diciembre recién pasado son indesmentibles. Mientras la economía chilena se expande sobre sus niveles de tendencia, cerca del 6% en términos anualizados, ciertamente mucho más allá de lo que la mayoría de los analistas pronosticaban hacia fines de 2012, no hay asomo, hasta aquí, que ese ritmo vaya a decaer en la última parte de ese año de acuerdo a las cifras que se entregarán. Algunos saludan ese ritmo vertiginoso y agregan que en una economía mundialmente frágil y recesiva nos hemos desacoplado, somos al fin la copia feliz del edén.

Mi abuelita me enseñó hace muchos años que cuando uno tenía fiebre debía tomar líquido e irse a la cama a descansar y nunca echarle la culpa al termómetro cuando marcaba 37 grados o más. La economía tiene su propio termómetro, se llama déficit en cuenta corriente y en 2012 mostrará un déficit equivalente al 4% del PIB. Se encamina el 2013 a un 5% por lo menos y si se mide a precios de tendencia, el guarismo se empina sobre el 8%.

La economía está gastando más de lo que produce, se está sobrecalentando y la afluencia de divisas financia con generosidad el “sobregiro criollo” porque la diferencial de tasas con el resto del mundo es importante, porque tenemos expectativas de revaluación de nuestra moneda y porque acaban de darnos un up grade en nuestro clasificación de riesgos a nivel mundial. Somos más seguros que antes y por tanto tragamos dólares entre otros activos denominados en monedas extranjeras.

Pero además me puse a revisar cifras y encontré que el 2004 la libra de cobre valía 88 centavos de dólar, el 2011 se había empinado a 259 centavos y este año el instituto emisor nos informó que iba a llegar a 340 centavos. Es decir, el alza del precio del cobre también ha permitido expandir el gasto en general y el gasto público en particular, más allá de lo que resulta sostenible en el mediano plazo. Dudo que si calculo el precio del cobre en los últimos 50 años promedio que este llegue a 100 centavos.

Sabemos entonces que la economía se va ajustar y que no está en una trayectoria de equilibrio. Aprendimos que los precios reflejarán ese ajuste si no actúa la política monetaria o la política fiscal para moderar el crecimiento de la demanda interna. Como hemos dicho un ajuste de gasto fiscal en un año de elecciones tiene probabilidad cero de ocurrir y el Banco Central está en un dilema porque en una economía abierta, las subidas de tasas de interés incentivarán el arbitraje de capitales hacia Chile. Evidentemente, la devaluación del peso tampoco ocurrirá para ajustar la economía.

No esta fácil, la economía por el lado de la oferta podría mejorar el producto tendencial, pero los niveles de crecimiento de la productividad total de factores son escuálidos, la política energética está en peligro, y el resto de modernizaciones en veremos.

Así las cosas no hay que ser un gurú para proyectar este año una tasa de inflación por sobre el centro del rango meta, una tasa de interés más alta y ciertamente una tasa de crecimiento más baja del PIB. Sólo mi convicción de que la economía internacional mejorará durante 2013 me lleva a pensar que nos alejaremos de la montaña rusa que solíamos observar en otras décadas.

Alejandro Alarcón
Académico Facultad Economía y Administración
Universidad Gabriela Mistral

Columna publicada en Economía y Negocios
El Mercurio
7 de Enero 2013

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