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Columna: Medios de Pago y Asimetrías en la Regulación. Alejandro Alarcón


No estoy defendiendo aquí la existencia de redes únicas de medios de pago, ya que el estudio de la regulación de éstos en el mundo, me ha llevado a la conclusión que no pueden existir redes únicas. Varios episodios que se desarrollaron en los últimos meses me hicieron recordar cómo el avance tecnológico y la sofistificación de servicios financieros permiten a agentes no bancarios abrir negocios y otorgar servicios que tradicionalmente han estado en la esfera bancaria.

La última gran recesión, no la amenaza de esta, que no se ha desarrollado con toda plenitud por suerte, tuvo su momento crítico con la caída de Lehman -Brothers. Esa crisis nos enseñó que más allá de los evidentes ajustes que requería el negocio financiero, fuera este bancario o no, en términos de mayores controles, fue la introducción con mucha fuerza del llamado mayor perímetro regulatorio y supervisorio. Así la Ley Dodd -Frank, la principal respuesta del gobierno norteamericano y su Parlamento, fue establecer regulaciones simétricas que se aplicaran a los agentes bancarios y no bancarios simplemente porque realizaban funciones similares.

Las asimetrías regulatorias se derivan al final de las asimetrías en información entre agentes que tienen más información que otras y que la utilizan en su beneficio simplemente para transferir ingresos desde aquellos que tienen menos datos.

Recientemente en Chile hemos observado de forma dramática, la existencia de ese fenómeno, donde el riesgo moral, como se denomina en general en la literatura económica, pasó la cuenta tanto a los clientes de La Polar como a los de Mis Cuentas.com, debido a la laxitud en la supervisión y regulación que operaban ambas empresas. Esto causó no sólo perjuicios económicos a los clientes que utilizaban empresas mal reguladas y supervisadas, sino que evidentemente afectó la confianza del público en los medios de pagos no bancarios que se estaban usando en la segunda de las empresas nombradas.

No estoy defendiendo aquí la existencia de redes únicas de medios de pago, ya que el estudio de la regulación de éstos en el mundo, me ha llevado a la conclusión que no pueden existir redes únicas. Es más, la ley norteamericana obliga por ejemplo, a que los clientes tengan a su disposición al menos dos redes de pagos.

Dicho eso, creo que el foco debe estar en las funciones que se cumplen por parte de las redes y no si se trata de entidades bancarias o no, ya que al final son las funciones las que provocan efectos en la sociedad.

Definitivamente, hay ciertos principios básicos que la regulación debe proveer como proteger a los usuarios de fraudes, estándares de seguridad que no permitan la infiltración de las redes, estándares que no atenten contra la privacidad de los clientes, continuidad de servicios, entre otras.

Lo recién expuesto significa que la ley debe proteger la confianza pública en un sistema de pago y obviamente la confianza en el correcto funcionamiento del sistema.

Las asimetrías regulatorias que entendemos como la exigencia de diferentes requisitos a quienes desarrollan una misma actividad es la semilla para que se produzcan abusos como los que hemos conocido, en el caso de La Polar y Mis Cuentas.com, que bajo el pretexto de un acceso de amplios sectores de la población que busca bancarizarlos, debilita la confianza en las agencias no bancarias, cuando éstas no cuentan con una supervigilancia que iguale los requisitos que protegen a la población.

Creo que la tecnología abre un espacio importante para aumentar la competencia entre redes que proveen servicios de medios de pago. Así hemos visto cómo los celulares en otras latitudes se convierten en sistemas de pago efectivos. En Chile, se observa con mucha atención la expansión de los celulares y probablemente serán utilizados como medios de pago en el futuro, tal como se hace en Africa, México, la India y otros países.

Es la ocasión para que la regulación y normativa dé la oportunidad para que las redes, no sólo compitan, sino que también se puedan interconectar. En este caso, la bancarización de amplios segmentos de la población se convertirá en la “telefonización” de la población, siempre y cuando las reglas sean simétricas y no terminen perjudicando a los clientes.

Alejandro Alarcón
Académico Facultad Economía y Negocios
Universidad Gabriela Mistral
Publicado Economía y Negocios, El Mercurio. 21 de junio 2012.

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