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COLUMNA OPINION EN DF: ERIK HAINDL

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El 29 de diciembre fue publicado en DF la columna de opinión de Erik Haindl, Director del Instituto de Economía UGM:
¿Chile: de nuevo un país Monoexportador?

El alza en el precio del cobre – que está llegando a récords históricos – está empujando al dólar hacia abajo, perjudicando de este modo al resto del sector exportador y al sector que compite con las importaciones. En la medida que esta situación de alza en el precio del cobre se mantenga un par de años, debieran ocurrir importantes reasignaciones en la asignación de recursos de nuestra economía. Este fenómeno – conocido como la “enfermedad holandesa”- ha sido sufrido por varios países a lo largo de la historia. Resulta paradójico que el alza del precio de un producto de exportación, que aumenta la riqueza de una sociedad, pueda tener efectos adversos sobre la economía en el largo plazo.
Lo ideal sería combatir este fenómeno corrigiendo los precios relativos mediante algún esquema de tipo de cambio dual, de manera de mantener la rentabilidad de todo el sector exportador, y mantener nuestra base exportadora diversificada. De esta manera, mantendríamos los fundamentos de nuestro crecimiento liderado por exportaciones, y estaríamos preparados para una reversión futura en el precio del cobre.
Sin embargo, nuestras máximas autoridades económicas no están familiarizadas con el modelo australiano, y desconocen las repercusiones reales de la “enfermedad holandesa”. Por lo tanto, lo más probable es que nieguen que este fenómeno exista y dejen flotar libremente al dólar, aún cuando éste baje de los $ 450.
¿Qué ocurrirá en estas circunstancias, si el dólar se consolida por mucho tiempo bajo los $ 450? En primer lugar debiera producirse una crisis de rentabilidad en algunos sectores exportadores, al estar el dólar bajo los niveles críticos. Los sectores con mayores problemas de subsistencia son el turismo (requiere un dólar crítico de $ 511), la exportación de fruta (dólar crítico de $ 507), el vino (dólar crítico de $ 495), las exportaciones industriales (dólar crítico de $ 466). La celulosa y la madera aserrada tendrían problemas para subsistir con un dólar bajo $400. El cobre y los productos mineros por su parte pueden soportar perfectamente un tipo de cambio incluso inferior a $ 300. Esta crisis de rentabilidad podría traer quiebras en el sector exportador.
En segundo lugar, la canasta exportadora debiera concentrarse cada vez más en cobre y productos mineros, haciendo que nuestra economía regrese al carácter monoexportador que tuvo en el pasado. Esto tiene el problema de ligar los ciclos de negocios de Chile, y la suerte futura del país, directamente a los vaivenes del mercado del cobre.
La caída del tipo de cambio real, en tercer lugar, generará un aumento en los precios de los bienes no transables. Esto debiera generar un “boom inmobiliario” y de los servicios en general. Todo el empleo que se pierda en el sector exportador, se debiera compensar con una mayor contratación de puestos de trabajo en el sector no transable.
En cuarto lugar, la caída del tipo de cambio real va acompañada de un fuerte aumento en el gasto interno. Esto debiera producir una fuerte aceleración en el ritmo de crecimiento de la economía en el corto plazo, por el impulso que trae asociado este mayor gasto. Por estas razones, nuestra economía no puede regresar a ser monoexportadora.

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