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Columna: Un Fallo Salomónico. Verónica Neghme

Veronica_Neghme
En La Tercera.com del día 28 de enero se publicó la Columna escrita por Verónica Neghme, Directora Ejecutiva del Instituto de Estudios del Pacífico y del Indico de la Universidad Gabriela Mistral:
La Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ) dio a conocer ayer el fallo sobre la controversia interpuesta por el Perú sobre los límites marítimos con Chile, cuestión que la defensa chilena- como sabemos- alegó en estricto derecho sobre la base de la validez de los Tratados de 1952- 1954, actos de reconocimiento y todas las pruebas necesarias para fundamentar los argumentos a favor del resguardo de la soberanía marítima de Chile.

Es importante que la Corte de La Haya ha reafirmado la vigencia del paralelo limítrofe que pasa por el hito número 1, reconociendo la Declaración de Santiago de 1954 como documento que delimita el límite marítimo con el Perú, aún cuando no hace referencia a su extensión territorial. Es en base a este argumento que la CIJ reduce la extensión de dicho paralelo desde las 200 millas hasta las 80 millas, dejando para Perú un triángulo marítimo exterior que era parte de nuestra Zona Económica Exclusiva (ZEE).
La mantención del hito 1 como frontera marítima es positiva, porque como señaló nuestro agente en La Haya, Alberto Van Klaveren, “salvaguarda nuestros derechos esenciales y confirma la posición de nuestro país. Es el reconocimiento a nuestra historia marítima intachable, que otorga a Arica e Iquique una vital proyección marítima”. Arica queda en consecuencia, protegida por el hito 1.

La segunda resolución de La Haya, por mayoría, reduce nuestra Zona Económica Exclusiva a 80 millas, lo que significa perder una parte de la soberanía marítima de Chile; esto es, el derecho a explorar y explotar, conservar y administrar recursos naturales vivos y no vivos, agua, y el subsuelo del mar, exploración futura de posibles recursos escasos, como son la energía mareomotriz y/ o undimotriz, y la investigación científica sobre corrientes y vientos. En un mundo donde la lucha se está dando por los mercados y la escasez de recursos naturales, no podemos afirmar que hemos perdido poco: se ha perdido un espacio (120 millas marinas) con todo lo expresado.

En cuanto a los recursos pesqueros, es cierto que Chile los tiene en su mayoría en el mar territorial, y aunque este triángulo ganado por Perú no es el más relevante en extracción pesquera, sí existen allí recursos pelágicos costeros en aguas superficiales, como son la anchoveta y la sardina, y eventualmente un espacio de agua (bien escaso) y de investigación de posibles riquezas en el subsuelo marítimo. Aun cuando algunos expertos afirman que por su geología, ello sería poco probable, es un espacio potencial de riquezas (agua al menos). Perú gana así una zona marítima.

Perú mantiene el paso inocente sobre el mar territorial de Chile, lo que significa que puede continuar navegando con permiso en él, sin tocar aguas interiores y sin violación de soberanía del estado ribereño, en este caso, Chile. Ello se supone que será libre de incidentes por ambos lados.

En cuanto al triángulo en alta mar, que era petición subsidiaria de Perú, la Corte no se pronunció. De acuerdo a la Convención del Mar, la Alta Mar es aquella parte no incluida en el mar territorial, ni en la ZEE, o en las aguas interiores de un Estado ni archipielágicos, por lo tanto, es abierta a todos los estados. Los que tienen libertad de navegación pueden tender cables submarinos o tuberías, tienen libertad de pesca y debe ser utilizada con fines pacíficos, no siendo soberanía de ningún Estado. En teoría, esto es así aunque algunos analistas estiman que al no pronunciarse la Corte sobre esta petición subsidiaria de Perú, se está frente a una situación extraña que podría presentar conflictos a futuro.

Desde el punto de vista jurídico y político, a ambas partes les queda acatar el fallo y estudiarlo para su mejor aplicación. Las sensibilidades existen por ambos lados, lo que podría llevar a interpretaciones diferentes del fallo que generen disputas. Lo razonable es que las partes acuerden el modus operandi justamente para evitar incidentes o disputas que no son convenientes para nadie.

En el ámbito interno, Chile debe tomar conciencia de la importancia de apoyar y reafirmar Arica y de su relevancia estratégica. En cuanto a Perú, debemos esforzarnos por construir una agenda regional -en el marco de la Alianza del Pacífico- que nos conduzca a una integración profunda, más allá de lo económico-comercial. En lo diplomático, reafirmar nuestra diplomacia integralmente, más allá del ámbito jurídico para prevenir eventuales escenarios que pudieran afectar nuestras riquezas y desarrollo, afianzando la vinculación con nuestros vecinos.

Para ver columna aquí

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