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Columna: Venezuela, De mal en peor. Alumni Ingeniería Comercial

Nicolás Celedón Förster
Socio y Director de Área de Gestión de Activos de FYNSA
Columna Publicada en Economía y Negocios de El Mercurio, 24 de diciembre

La situación política y económica en Venezuela se está escapando de control, por los que es tiempo de analizar y poder concluir si la caída en los precios de los activos es una oportunidad de compra o más bien es tiempo de evitar tener exposición a dicha economía.

Pese a que el nuevo presidente lleva sólo ocho meses en su cargo, la inestabilidad política ha ido creciendo, al extremo de tener que otorgarle súper poderes para poder gobernar, lo que sugiere que el sistema se estaría escapando de control. Sin embargo, lo que más preocupa son las variables económicas que continúan deteriorándose.

La hiperinflación está desatada, alcanzando cifras sobre el 50% este año. El gobierno, por su parte, ha comenzado a imprimir dinero de mayores denominaciones para poder seguir este ritmo, mientras que los salarios no se han reajustado de acuerdo a esto, generando un deterioro importante en el poder adquisitivo.

Por su parte, la tasa de interés de depósitos se sitúa en 15% nominal, lo que la deja en terreno claramente negativo en términos reales incentivando un sobreendeudamiento del sector privado, el que crece a tasas de más de 50%. Cuesta explicarse por qué en este escenario los privados siguen endeudándose, pero esta es la única manera que les queda para protegerse en parte de la inflación.

Otro efecto negativo de las tasas de interés bajas es que desincentivan el ahorro y minan la base de depósitos de los bancos comerciales, los que se encuentran en niveles muy bajos poniendo al sistema financiero en una posición débil.

Lo que debería hacer la autoridad es subir drásticamente las tasas de interés junto con disminuir el gasto fiscal; sin embargo, esto llevaría a una depresión que por la inestabilidad política del país podría no ser lo recomendable.

En este complejo escenario el país ha continuado endeudándose alcanzando un 62% del producto y esto junto a un déficit fiscal del 8% del producto. Lo más preocupante es que sólo poco más de un tercio de la deuda está expresada en bolívares y el restante es extranjera en dólares. Si pensamos que el precio del petróleo pueda seguir ajustándose a la baja luego del acuerdo entre occidente e Irán el panorama parece bastante sombrío.

Por último, la moneda sigue perdiendo valor. A pesar de que la tasa de cambio oficial es de 6,3 bolívares por dólar, en el mercado negro se transa por sobre 55 bolívares por dólar. Esta situación es cada vez menos sostenible dado que las reservas internacionales siguen cayendo.

Si el precio del petróleo Brent cae entre 15 y 20 dólares, como lo dicen nuestros cálculos, podríamos ver a Venezuela enfrentando un déficit en cuenta corriente, lo que terminaría de dilapidar su situación financiera. Es por esto que recomendamos bajar la exposición a activos relacionados con el país.

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