Subir

Corea del Sur: donde los profesores se hacen millonarios

20/01/2013 – 00:00Mónica Weinberg

Tienen multitud de admiradores. Tantos que no pueden salir de casa sin que un corrillo de jóvenes les pare para pedirles autógrafos. Y ganan auténticas fortunas al año: millones. No son estrellas del pop, sino maestros de matemáticas, de inglés… Bienvenidos a Corea del Sur, el país donde los profesores entran en la lista Forbes.

El pelo cuidadosamente peinado de Woo Hyeon Cheol ondea al viento mientras recorre las calles de Seúl a bordo de su Mercedes descapotable.

Woo lo guarda celosamente en el garaje de su espléndido apartamento, donde conviven una piel de cebra convertida en alfombra comprada en Kenia, porcelanas de Egipto o un frasco de Chanel n.º 5, que aporta un ligero toque francés al conjunto. Con sus gafas oscuras y su camisa florida, bajo la cual refulge un aparatoso colgante, Woo podría pasar perfectamente por alguna estrella del pop local. Su ascenso hasta el Olimpo de los millonarios coreanos, sin embargo, transitó por un camino bastante menos trillado: la enseñanza.

A este profesor se lo conoce en Corea como el Salvador de los Fracasados en Matemáticas, un apodo que ayuda a entender su reputación en un país donde el rendimiento escolar es una auténtica obsesión nacional. «El secreto de mantenerse en la élite es una sencilla ecuación resume el maestro Woo, con la misma capacidad de síntesis que despliega en sus lecciones: si ayudo a mis alumnos a triunfar, la demanda por mis servicios seguirá creciendo».

Woo no es un fenómeno aislado, esta estrella de la docencia forma parte de un grupo de profesores venerados por centenas de millares de estudiantes que asisten a diario a sus clases. Antes de que Internet multiplicara su fama de forma exponencial, todos habían alcanzado ya cierta notoriedad y fortuna por lanzar a sus alumnos hacia la excelencia. Aparecían con frecuencia en televisión y anunciaban sus servicios en grandes carteles publicitarios dominados por dentífricas sonrisas. El desarrollo de la enseñanza on-line hizo el resto.

Los profesores coreanos no son los únicos cuya carrera se ha visto catapultada por la Web, pero en ningún país este fenómeno se ha diseminado por todos los niveles del sistema educativo ni alcanza a una parcela tan grande de la población. Ocho de cada diez alumnos coreanos asisten con regularidad a algún tipo de clase virtual, cifras a las que solo se acercan en Hong Kong y Singapur. Es por eso que los logros académicos de Woo y de sus colegas se convirtieron en un tema recurrente entre los especialistas interesados en aliar tecnología y educación.

La rutina de esta legión de célebres docentes incluye liturgias dignas de una estrella de Hollywood. Andrew Kim, sin ir más lejos, profesor de inglés de 43 años, no sale de casa sin una generosa capa de maquillaje que oculte los brillos de su rostro. Viste trajes Hugo Boss de corte impecable, vive rodeado de asesores de todo tipo, incluyendo quienes lo ayudan a diseñar y producir sus clases, y acude a su centro de enseñanza en un coche con chófer. El símbolo más evidente de su ascensión social es el apartamento de 3000 metros cuadrados donde vive, en Samsung Tower Palace, un complejo residencial en el barrio favorito de los nuevos ricos coreanos, el exclusivo distrito de Gangnam el mismo del cual se mofa el rapero Psy en Gangnam Style, el videoclip más visto en la historia de YouTube, con más de 1130 millones de reproducciones, donde el precio de una vivienda alcanza los diez millones de dólares. Kim posee, además, una propiedad en Chino Hills, a una hora de Los Ángeles, en cuya bodega guarda caprichos como un Château Margaux de 2000, a 2500 dólares la botella.

En Gangnam, entre clínicas de estética y el lujo de Rodeo Street versión local de Rodeo Drive, la calle más exclusiva de Beverly Hills, tienen su sede muchas de las escuelas donde ejercen estos maestros millonarios. Son las hagwons, especializadas en impartir clases de refuerzo al término de la extenuante jornada de estudios coreana. En Corea hay más de 300.000, engrasando una industria que factura 15.000 millones de dólares anuales y que consume la mitad del presupuesto familiar de cientos de miles de familias.

Megastudy, la mayor de todas las hagwons, figura entre los negocios tecnológicos con mayor crecimiento del país asiático. Los niños llegan a partir de los seis años, edad a la que arranca en Corea la larga carrera para acceder a las mejores universidades, conseguir un buen puesto y alcanzar estatus social.

«Esta demanda tan exigente es un campo fértil para que surjan mejores profesores», valora Lee Mankee, de 52 años, una excelebridad de las aulas dedicada hoy a la producción de material didáctico. Hace unos años decidió cambiar de aires por dos razones: ya tenía tres millones de dólares en su libreta de ahorros y estaba cansado de ser, como él dice, «un producto».

No son muchos, sin embargo, quienes culminan esta carrera hasta el Olimpo de la docencia. Apenas una docena de profesores han conseguido alcanzar los 100.000 alumnos y amasar cifras millonarias. En Corea, muchos los consideran el último producto de una industria creada para aprobar exámenes, más que para ayudar a los jóvenes a desarrollarse de forma íntegra. Esta es, de hecho, la crítica más extendida sobre el sistema coreano, cuyos estudiantes se sitúan desde hace años a la cabeza del mundo en cuanto a resultados académicos.

Lo cierto es que en ningún otro país del mundo es fácil hallar profesores cuyos ingresos anuales oscilen entre los dos y los cinco millones de dólares. Contratar un paquete mensual on-line con una de estas estrellas sale por unos 80 dólares. En directo, cada clase ronda los cien dólares y la espera para conseguir una plaza puede durar meses. Además, dan frecuentes conferencias, publican libros y venden vídeos con su propio material.

El estudio siempre ha sido un valor exaltado por la cultura coreana, impregnada de una fuerte influencia confucionista. En los años cincuenta, ni siquiera la guerra entre el norte y el sur pudo paralizar el año escolar. Las clases, donde era necesario, se impartían bajo tiendas de lona improvisadas en medio de las ruinas. La revolución que acabaría por convertir Corea en el campeón mundial de la enseñanza arrancaría apenas una década más tarde, cuando el Gobierno decidió conceder a los profesores los salarios más elevados de todo el funcionariado. Pocos profesionales disfrutan en Corea de tanto prestigio. Pocos, del mismo modo, sufren una fiscalización en su trabajo tan intensa.

Los padres son implacables a la hora de implicarse en la causa de mejorar la calidad de la enseñanza y nunca bajan la guardia en casa. En este sentido, los ordenadores se han convertido en una gran ayuda en los últimos tiempos. Si un estudiante amenaza con abandonar sus clases virtuales antes del final del curso, verá aparecer en la pantalla un inequívoco mensaje enviado por su centro de estudios: «No te desconectes. Tu madre te lo agradecerá».

Woo Hyeon Cheol. profesor de matemáticas /gana cinco millones de dólares al año.

“Mis alumnos siempre obtienen las mejores notas en las mejores universidades del país

Estudió ingeniería del petróleo, pero halló un filón en la enseñanza de las matemáticas. Más de cien mil estudiantes asisten a través de Internet a sus entusiastas lecciones sobre números, figuras geométricas y símbolos. Una legión de pupilos que también consume con avidez los libros que llevan su firma y que contribuyen a elevar su rendimiento económico hasta cifras inimaginables para un profesor: cinco millones de dólares al año. La principal arma de Woo, que tiene 43 años, ha sido el boca a boca. «Mis alumnos siempre obtienen las mejores notas en las mejores universidades del país», se jacta el maestro, subido al Mercedes descapotable con el que acude cada día a su trabajo. A Woo lo paran con frecuencia por la calle al grito de: «¡Es él, es él!». Se detiene, distribuye varios autógrafos y pisa de nuevo el acelerador.

Alcanzar el Olimpo de la docencia no es fácil en Corea. El profesor de inglés Andrew Kim, de 43 años, cuenta que a veces la guerra es extremadamente sucia. Asegura haber sufrido varios intentos de desacreditarlo por parte de profesores rivales, si bien ha conseguido mantener su reputación intacta entre su creciente alumnado. «Si eres eficiente y ofreces resultados, no hay mucho que discutir», dispara Kim, que vive en un apartamento de 3000 metros cuadrados en uno de los edificios más exclusivos de Gangnam, el barrio de los nuevos ricos de Seúl. Kim pasa sus vacaciones en California, donde posee una casa con una valiosa bodega, toca canciones de los Beatles con su guitarra y visita todas las librerías que puede. «Si me gusta un libro, tomo párrafos enteros que, citando, utilizo en mis publicaciones», admite sin el menor remordimiento.

Este joven discípulo de Woo Hyeon Cheol dejó a un lado los asuntos del amor y otras distracciones para entregarse durante tres años al perfeccionamiento de su técnica y su estilo. Todo salió tal y como había planeado: completó su primer millón de dólares en 2011, con apenas 30 años, y se convirtió en la más nueva celebridad de las aulas coreanas. «Llego a grabar hasta diez clases de matemáticas por día. Quiero aprovechar este momento ahora que estoy en lo alto de la cima», confiesa. Él y todos los miembros del equipo que lo asesora en sus clases de matemáticas trabajan todos los días vestidos con la camiseta de la selección brasileña. «Unida y vencedora», explica Kwon.

Este profesor retirado de 52 años era la estrella de un programa de la televisión pública coreana cuando recibió una propuesta del centro de estudios Megaestudy, la meca de los profesores estrella de Corea del Sur. «Llegué allí envuelto en el prestigio de los artistas que han alcanzado la cima», recuerda Mankee. Después de acumular más de tres millones de dólares en su cuenta corriente, decidió dejarlo para dedicarse a la producción de material didáctico. Mucha gente todavía lo reconoce por la calle como el Profesor del Pueblo, el apodo que utilizó durante tres años, en su etapa estelar. «Obtuve fama y dinero, pero me cansé de ser un producto de consumo. Lo único que quiero ahora es paz», reflexiona Mankee.ü

http://www.finanzas.com/xl-semanal/magazine/20130120/corea-donde-profesores-hacen-4567.html

Share Button