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¿Cuál es el plazo máximo dentro del cual deben cumplirse las condiciones?

Artículo publicado el pasado viernes 19 de diciembre en El Mercurio Legal.

¿CUÁL ES EL PLAZO MÁXIMO DENTRO DEL CUAL DEBEN CUMPLIRSE LAS CONDICIONES?

“… Parece poco coherente que mantengamos al mismo tiempo plazos de prescripción tan claros en nuestro Código Civil y por otro lado, estemos dispuestos a admitir que puede esperarse más allá de esos mismos plazos que una condición se cumpla…”

Andrés von Teuber

Esta materia resulta ser permanentemente interesante en Chile ya que responde a la pregunta sobre el período máximo dentro del cual deberían entenderse consolidados algunas relaciones jurídicas. La inscripción en el Registro del Conservador de Bienes Raíces de una condición suspensiva pactada hace ya doce años, que afecta actualmente un inmueble, y que está dificultando la concreción de negocios sobre éste, ¿debemos seguir esperando eternamente para ver si todavía se cumplirá o no la condición?

Se trata de una materia que toca uno de los principios jurídicos fundamentales sobre los cuales descansa nuestra legislación de derecho privado, cual es la certeza que deben adquirir las relaciones jurídicas a partir de un determinado momento.  La institución de la prescripción es precisamente una herramienta que se orienta en el sentido de dar certeza a las relaciones jurídicas con el transcurso del tiempo, predominando incluso sobre criterios de más estricta justicia.

Si se revisan las normas que actualmente regulan las condiciones y/o las normas que regulan la prescripción en nuestro Código Civil efectivamente no encontramos ninguna que se refiera al plazo máximo dentro del cual deben cumplirse las condiciones.   Sí encontramos, en cambio, normas que diseminadas a lo largo de nuestro Código Civil tienen por no escritas ciertas condiciones, las consideran derechamente nulas o incluso fallidas.

El Proyecto de Código Civil del año 1853 no establecía una norma sustantiva que definiera un transcurso de tiempo necesario para que deban entenderse fallidas o cumplidas las condiciones o de la prescripción; norma que se habría orientado en la línea de contribuir a dar certeza a determinados relaciones jurídicas. Sin embargo, a propósito del fideicomiso, contemplaba la propuesta de un artículo 887 a. que establecía que: “Si el fideicomiso se constituye sobre un predio, toda condición de que penda su restitución, i que tarde mas (sic) de treinta años en cumplirse, se tendrá por fallida; a menos que la muerte del fiduciario sea el evento de que penda la restitución”.

El posterior proyecto de Código Civil del año 1855 consideraba el establecimiento de un artículo 887 también a propósito del fideicomiso que establecía que: “Si el fideicomiso se constituye sobre uno o más inmuebles, toda condición de que penda su restitución, y que tarde más (sic) de treinta años en cumplirse, se tendrá por fallida; a menos que la muerte del fiduciario sea el evento de que penda la restitución. Estos treinta años se contarán desde la delación de la propiedad”.

El actual artículo 739 del Código Civil, a propósito del fideicomiso contiene una norma que establece lo siguiente: “Toda condición de que penda la restitución de un fideicomiso, y que tarde más de cinco años en cumplirse, se tendrá por fallida, a menos que la muerte del fiduciario sea el evento de que penda la restitución.

“Estos cinco años se contarán desde la delación de la propiedad fiduciaria.”

Si se echa una mirada al Mensaje con que el Ejecutivo de la época despachó al Congreso proponiendo la aprobación del actual y vigente Código Civil se podrá advertir que éste expresamente señala que es regla fundamental que inspira nuestro ordenamiento jurídico civil aquella que prohíbe toda disposición que tienda a embarazar la circulación y entibiar el espíritu de conservación y mejora que da vida y movimiento a la industria; y así, acto seguido, se limita la duración de las condiciones suspensivas y resolutorias, que en general se reputan fallidas si tardan más de 30 años en cumplirse.

Este plazo de 30 años hoy reducido a cinco años en virtud de Ley 16.952 del año 1968, pone de manifiesto el espíritu del legislador de restringir considerablemente los plazos dentro de los cuales deben necesariamente entenderse cumplidas las condiciones, a lo menos en materia de fideicomisos; sin embargo, esta norma aunque aparentemente aplicable específicamente a los fideicomisos, contiene un principio general que nuestro Código Civil se ha preocupado expresamente de subrayar en su Mensaje  y que va orientado a establecer un límite temporal dentro del cual necesariamente las relaciones jurídicas deben quedar conformadas, ya sea para producir efectos o para no producirlos.

No obstante i) la autonomía de la voluntad con que cuentan las personas para actuar en la vida del Derecho Privado, y ii) el hecho que no existe norma jurídica que prohíba el establecimiento de condiciones cuyo cumplimiento puede esperarse en cualquier tiempo, no me persuade de que una norma establecida para los fideicomisos no pueda y deba ser aplicada también a otras áreas del Derecho Civil, por ejemplo, en el ámbito general de las obligaciones y de la contratación.

En otras palabras, una promesa de celebrar en el futuro una compraventa o algún otro contrato o negocio relevante, sujeta al cumplimiento de una condición que todavía puede producirse más allá de cinco años claramente no se condice con el principio establecido en nuestro Código Civil, en virtud del cual superados ciertos límites de tiempo deben consolidarse las relaciones jurídicas, para no embarazar más allá de lo razonable la libre circulación de los bienes y entibiar el espíritu de conservación y mejora que da vida y movimiento a la industria.

¿Cómo aplicamos este principio si no existe en rigor una norma legal que prohíba el establecimiento de condiciones en el ámbito contractual cuyo cumplimiento se puede esperar todavía para un momento que supera los cinco años desde que fuera pactada?  Obviamente, no puede ser la nulidad el efecto de un pacto en tal sentido.

Tal vez sería conveniente la introducción de una norma expresa en nuestro Código Civil que tuviera por fallida esa condición, si transcurridos los cinco años todavía no puede saberse si la misma se cumplirá o no, lo cual encuadraría completamente dentro del espíritu original y genuino de nuestra codificación civil chilena; pero no necesariamente debemos esperar que se produzca este acto legislativo, bien puede un tribunal enfrentado a una contienda que resolver, aplicar conforme al artículo 170 del Código de Procedimiento Civil, principios de equidad claramente existentes en el ordenamiento jurídico. Bien puede el contexto en el que fuera dictada nuestra ley civil ilustrar cada una de sus partes (artículo 22 del Código Civil) de manera que exista una debida correspondencia y armonía entre sus normas del fideicomiso y las normas de las obligaciones condicionales.

En definitiva, parece poco coherente que mantengamos al mismo tiempo plazos de prescripción tan claros en nuestro Código Civil y por otro lado, estemos dispuestos a admitir que puede esperarse más allá de esos mismos plazos que una condición se cumpla. Es poco coherente porque ambas instituciones deberían por igual contribuir armónicamente a la consecución del mismo fin pacificador.

* Andrés von Teuber Corradi es abogado de la U. de Chile y doctor en Derecho por la U. de Roma “La Sapienza”. Actualmente se desempeña como decano de Derecho de la U. Gabriela Mistral.

 

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