LAS SELECCIONES ESTÁN LISTAS PARA EL DEBUT 2011
Se acabó la espera para los deportistas de la Gabriela Mistral. El miércoles 13 de abril, a las 21 horas, en la Escuela Militar, la selección de básquetbol saltará a la cancha para iniciar el torneo de la Adupri, que estará patrocinado por el IND y contará con la participación de 27 casas de estudio.
Los pupilos de Edgardo Tadic, que esperan repetir la buena temporada que tuvieron el año pasado, quedaron en el Grupo B, con la UBO, la UFT, la Ucinf, la UDLA, la UDP, la UAI, la UNAB y la Escuela Militar, y se estrenarán ante el quinteto de la Diego Portales.
VOLEIBOL MASCULINO
Un día después será el turno del combinado masculino de vóleibol. La serie de la UGM también la integran la Católica, la Mayor, la U. de los Andes, la U. de las Américas, la Santa María, la Escuela Militar, el DuocUC, la Adolfo Ibáñez, la Alberto Hurtado, la Ucinf y la Autónoma. Los blancos de Lyon abrirán los fuegos con la Mayor, a partir de las 20:10, en el gimnasio de los Sagrados Corazones de Alameda.
RUGBY
La semana la cerrarán los rugbistas, quienes se enfrentarán, en la cancha de la Corfo, el viernes 15, a las 18:50, con la Central. Cabe mencionar que el quince mistralino será parte del Grupo B, con la Universidad de Chile, la U. de los Andes, la Portales, la UDLA, la UBO y la Santo Tomás.
VOLEIBOL FEMENINO
Por su parte, las supercampeonas del vóleibol femenino debutarán el 19 de abril, ante la Ucinf (19 horas), en las dependencias de la UMCE, y deberán batallar con la UDLA, la UPA, la USS, la PUC, la UTFSM, la Ucinf y la UMCE para clasificar en un campeonato que también es patrocinado por Chiledeportes, y que reunirá a 25 establecimientos.
FUTBOL
Los últimos en jugar serán los futbolistas, que deberán defender la corona del torneo de las universidades privadas. Los dirigidos por Marcelo Espina se verán las caras con la Adolfo Ibáñez, el 20 de abril, a las 13:00, en la Liga La Reina.
ENTRENADOR SELECCIÓN DE RUGBY UGM

Cuando se habla de rugby, Edmundo Olfos, el entrenador de la selección de la Gabriela Mistral, es palabra autorizada. Y es cosa de escudriñar un poco en su currículo deportivo para darse cuenta.
Fue figura en Old Mackayans, capitán de la selección de seven, número puesto en la de quince y jugó en Sudáfrica e Inglaterra, dos países en los que el deporte de la ovalada es de los más populares.
Sin embargo, y pese a lo que pudiera pensarse, los inicios del “Longa” no fueron fáciles. “Empecé desde chico, en el Saint John’s de Concepción. Después nos fuimos a Viña y llegué al Mackay, donde el rugby era muy importante. Y me destaqué, pero más que por mis cualidades físicas o técnicas, por las ganas. Nunca fui de los mejores”, recuerda.
Cuando tenía 17 años lo llamaron a la selección M-19 y tuvo la oportunidad de jugar el Mundial de Lyon, en Francia, en el que Chile ganó la Zona 3 y ascendió. Después de salir del colegio, entró a Ingeniería Civil Industrial en la Adolfo Ibáñez. La experiencia sólo duró un par de años.
“Era bien bueno para las matemáticas, pero me quitaba mucho tiempo para el rugby. Lo pensé y me fui a trabajar con mi papá y seguí entrenando a los chicos en el Mackay. Igual estaba desesperado sin poder dedicarme ciento por ciento al deporte”, relata.
¿Qué hizo? Agarró sus cosas y partió a Sudáfrica. “Me fui a la Universidad de Stellenbosch, que es espectacular. El rugby allá es casi una religión. Estudié Ciencias del Deporte con la idea de ganarme una beca, pero me la tenía que jugar. Eran cuatro equipos para becados y quedé justo en el cuarto. Estuve dos años y aproveché de meterme en cursos de coaching, de masajes, de personal trainner e hice el Nivel 1 de la IRB (Internacional Rugby Borrad). Me tuve que volver porque falleció mi papá”, explica.
Con una gran experiencia regresó a trabajar en el negocio familiar, aunque nunca dejó de hacer clases. En 2003, fue elegido el mejor rugbista de Chile y le ofrecieron irse a jugar a Inglaterra, otro de los países en los que la ovalada es la reina.
“Ya era seleccionado adulto, capitán del seven y había jugado el Mundial de Mar del Plata. No quería dejar a mi familia botada, pero me dijeron que partiera no más. Tuve la suerte de jugar profesionalmente una temporada. Me pagaban buena plata y actuaba por el segundo elenco de los Penzance Pirates de Cornwall, un equipazo”, dice el tercera línea.
Problemas con la visa lo trajeron de vuelta. Y el periplo se suponía que continuaría en uno de los lugares donde mejor rugby se juega: Nueva Zelanda, la cuna de los All Blacks. “Tenía la invitación de un club y me quería ir, pero me fui metiendo más en el coaching, conocí a mi señora, me enamoré y me quedé”, afirma Olfos.
Entonces, se trasladó a Santiago, comenzó a entrenar a alumnos del Grange y está muy metido en la Federación de Rugby con el seven. Es más, sigue con la intención de volver a jugar (las lesiones lo han alejado de las canchas) y sueña con estar nuevamente en la selección.
“Tengo 33 años y todavía me queda. El solo hecho de pensar que hay jugadores en Primera división que tienen casi cuarenta me motiva. Y mientras un doctor no me diga que no puedo más, voy a seguir”, aclara.
-¿Cómo llegas a la Gabriela Mistral?
“Hace dos años me llamaron a través de Francisco Cruz, quien me comentó que andaban buscando un entrenador. Fui a una entrevista y todo salió bien”.
-¿Con qué te encontraste al principio?
“Cuando empecé a dedicarme al coaching en Viña, me ofrecieron trabajar en algunas universidades, pero siempre me dijeron que era muy light, con problemas de motivación y esfuerzo. Y yo no quería pasar rabias. Pero la Mistral fue una buena posibilidad. Me hablaron un par de jugadores y me metí. Le agarré cariño a un grupo y, aunque pasamos semanas con diez alumnos entrenando, de a poco hemos ido aumentando y ya somos 25”.
-No es malo…
“Para nada. Tenemos un gran plantel y la Universidad apoya mucho al deporte, lo que agradezco, ya que hemos podido becar a algunos jugadores. Hay un buen equipo y contamos con un staff de trabajo, aprovechando que armé una empresa de asesoría deportiva y he juntado a profesionales de distintas áreas para que me ayuden a desarrollar mi sueño. En la UGM estoy con Juan Ignacio Irusta, quien también es entrenador”.
-¿Cómo ha cambiado el equipo desde que llegaste?
“Ha mejorado y se notan avances. Es la labor de ellos. Me enfoqué en la concentración, en la superación, en que dieran todo lo que tienen. Es que es mi filosofía de vida. Ese switch de mentalidad lo pudimos cambiar y logramos darle una base al equipo. Hoy tiene personalidad y hemos creado carácter en varios alumnos, lo que me tiene muy contento. Además, el grupo humano es excelente”.
-¿Cómo juegan tus equipos?
“Trato de darles las herramientas para jugar con cualquier sistema: a la mano o cerrado con los forwards. Obviamente, como muchos no tienen un rugby desde el colegio, les cuesta el handling y es mucho más fácil ir al choque, pero hay jugadores de Primera división que nos dan una base y un muy buen juego. Ellos son los que marcan la diferencia y ayudan al nivel de los demás”.
-¿Cuales son las metas?
“Indudablemente es llegar lo más arriba posible. Estamos peleando palmo a palmo con la PUC, y les hemos ganado los últimos dos partidos. Pero nuestra meta es ser campeones y para eso tenemos que derrotar a la Universidad de Chile, que cuenta con seis seleccionados chilenos actuales. Es complicado, pero el apoyo de la Mistral es muy importante y eso me tiene muy contento”.
Osven Ledezma camina por los patios de la Universidad y, pese a llevar sólo un semestre, no pasa desapercibido. Claro, sus 2.04 metros de altura hacen que varios centren su atención en él. Y Osven lo sabe. Con sólo 19 años, es uno de los grandes proyectos del básquetbol chileno y lo ha demostrado con creces en el seleccionado de la UGM, que obtuvo el título de Odesup.
Defendiendo a su natal Antofagasta en un Nacional, las grúas sureñas se fijaron en su juego. Aunque tenía sólo 14 años, Provincial Osorno, uno de los equipos grandes de la Dimayor, le ofreció un contrato para ser parte del plantel.
“Me fui solo. Al principio fue muy difícil, porque era chico y sufrí harto. Además, me tuve que adaptar a un clima totalmente distinto, porque pasé del calor del norte al frío y las lluvias del sur”, cuenta.
Dos temporadas después, cuando tenía 16, debutó. “Un año más tarde, fui seleccionado adulto, y jugando un Panamericano en Colombia me vio un agente y quedé en un equipo para jugar en Estados Unidos, defendiendo a la ciudad de Salt Lake City. Jugamos en Las Vegas, anduve bien y me cambié a Nike Utah, para jugar un campeonato que es el intermedio entre el de los colegios y el universitario. Lo hacen para que los jugadores se muestren y puedan optar a becas. La experiencia fue espectacular, porque allá el básquetbol es otra cosa”, afirma.
A Ledezma le fue bien en esos seis meses. Tan bien, que tenía la beca lista para irse. Pero no pudo juntar la plata para volar y la perdió. Volvió en agosto, jugó por Castro y reforzó a la Universidad de Concepción en el Campioni del Domani, y a otros cuadros en distintos certámenes. Hasta que se decidió a estudiar y entró a Ingeniería Civil Industrial a la UGM.
-¿Por qué optaste por la Gabriela Mistral?
“Por Miguel Ureta, entrenador de Universidad Católica. Me iba a ir a jugar por ellos en la Dimayor, pero no compraron mi pase, así es que el ‘Mono’ me dijo que me iba a ayudar a meterme a una universidad que tuviera buen nivel en lo deportivo y académico. Habló con Edgardo Tadic, el DT de la UGM y así llegue. Igual tenía referencias, porque unos familiares estudian acá, y conocía a varios jugadores que estaban en la selección. Además, me gustó porque siempre están peleando los primeros lugares y es rico estar en una universidad que quiere ganar”.
Lo único que le llamó la atención a Osven fue la poca cantidad de gente que iba a los partidos. Pero no se quedó de brazos cruzados. “Estaba acostumbrado que en el sur los estadios se llenaban y en Santiago es otra realidad. Me daba lata que sólo fueran los papás de los jugadores, así es que armé un grupo en Facebook y empecé a invitar a los de la selección, a mis amigos y familiares. Todos los jugadores hicieron lo mismo y ya somos más de 120 personas en el grupo. De ésos, siempre hay como veinte que confirman y llegan a alentarnos a los partidos. Ya tenemos como una pequeña barra. Es que se han ido dado cuenta de que jugamos bien y que tenemos mucho para mostrar. Los partidos no son fomes y el nivel es bueno. Y uno por la Universidad se la juega más que por la Dimayor, porque no tienes presión. Juegas porque te gusta, y así siempre lo haces mejor”.
-¿Esperabas ganar el título en tu primer torneo?
“Siempre hay que pensar en alto. Había escuchado que era difícil y la final sólo la ganamos por un punto. A mí me pasaron muchas responsabilidades, pese a ser mi primer año; por ejemplo, en el torneo internacional de la UDLA salí goleador. El grupo me aceptó muy bien, por lo que la idea era quedarse con un torneo de inmediato”.
-Debe ser complicado compatibilizar los estudios con el deporte.
“Sí, porque no es una carrera fácil, pero los profesores te entienden y no hacen problemas cuando uno les dice que falta a clases por ir a jugar o entrenar. Nos hacen las cosas más fáciles”.
-En lo deportivo, ¿cuáles son los objetivos que vienen?
“Quiero ganarlo todo con la Mistral: el Clausura y entrenar con todo para ser campeones nacionales. Creo que tenemos equipo para conseguirlo”.
-¿Cuál es al balance que haces de este semestre en la UGM?
“Estoy muy contento, porque estoy viviendo todo lo que no había vivido antes. Por ejemplo, nunca tuve compañeros, porque daba exámenes libres, y acá tengo tiempo para todo: estudio, juego, lo paso bien y estoy demasiado feliz. Por algo no he vuelto a la Dimayor”.

A una cosa se van a tener que acostumbrar los jugadores de la Gabriela Mistral: a cargar con el cartel de ser los actuales campeones del torneo Odesup. Y si bien ellos asumen con propiedad la responsabilidad, pasaron a ser “el equipo a vencer”.
Así no más. Todos van a querer derrotar a la UGM, por lo que los blancos tendrán que redoblar sus esfuerzos para seguir con su ritmo ganador.
En el inicio del Clausura, el elenco de Marcelo Espina respondió a la altura. Al frente estuvo la Universidad Católica, que no pudo hacer mucho para frenar los embates mistralinos.
Desde el comienzo, fue la UGM la que tomó el control de las acciones. Con Javier Quirós manejando los hilos, muy bien secundado por Marcelo Iturrieta y Alfredo León, los encargados de la pierna fuerte en el medio, e Ignacio Troncoso preocupando a la zaga cruzada, las llegadas se fueron acentuando.
El primero en avisar fue León, quien casi botó el travesaño con un misilazo desde fuera del área. Unos minutos más tarde no falló el capitán Iturrieta (que salió más tarde por una lesión), venciendo con un ajustado disparo al meta Ignacio Martínez.
Poco a poco se fue notando la fuerte pretemporada que tuvo el elenco de Lyon. Y las imprecisiones comenzaron a aparecer. De todas maneras, las opciones de gol siguieron: Troncoso estuvo a punto de aumentar el marcador, pero el vertical se lo impidió, y cuando el primer tiempo se acababa, Felipe Riquelme le ganó el salto al golero y de cabeza anotó el segundo.
En el complemento, las cosas estuvieron a punto de complicarse cuando el juez sancionó un penal para la PUC. Frente al balón se paró Manuel Cruz, pero el arquero Juan Pablo Guzmán estuvo soberbio para manotear el disparo, evitando el descuento cruzado.
La acción, además de afectar a los de San Joaquín, le dio un nuevo aire a la UGM, que decretó un expresivo 4 a 0 gracias al tanto de Troncoso y al golazo de Giovanni Castiglione.
“Debimos haber aprovechado el partido para tocar más. Igual siempre es bueno partir ganando, y jugamos bien a ratos. Pero estamos saliendo de una pretemporada fuerte, así es que es normal que se vean algunas imprecisiones. Nuestro objetivo es salir campeones de nuevo”, dijo Troncoso.
Alfredo León, quien asumió la capitanía tras la lesión de Iturrieta, indicó que “estuvimos tres semanas en pretemporada con trabajo físico y la cancha no estaba buena, por lo que no pudimos hacer nuestro juego. Pero el resultado fue justo, porque ellos llegaron poco y las mejores opciones las tuvimos nosotros”.
Ante la Católica, la UGM jugó con Juan Pablo Guzmán; Javier Pinto, Felipe Riquelme, Giovanni Castiglione; David Laoun, Marcelo Iturrieta (Hans Goecke), Alfredo León, Pablo Viego, Javier Quirós; Pablo Piedra (Fernando Moreno) e Ignacio Troncoso.
El próximo encuentro de los mistralinos será el jueves 13, en las cancha de la LUF, ante la Diego Portales, a las 15:30.
Ignacio Troncoso fue uno de los buenos valores de la UGM.
Juan Pablo Guzmán vuela espectacularmente para desviar el penal de Cruz.
Los jugadores de la UGM celebrando uno de los cuatro goles.
Giovanni Castiglione se inscribió con un golazo de cabeza.
Ganar un campeonato no es fácil. Nunca lo ha sido. Hacerlo para una Universidad que debe competir con establecimientos de más de veinte mil alumnos y que no tiene la carrera de Educación Física es aún más complicado. Por eso, lo que hizo la UGM durante el primer semestre es digno de elogios: se quedó con el primer puesto del Fútbol, del Básquetbol varones y del Vóleibol femenino y masculino de la Odesup. Cuatro copas que se fueron directo a las vitrinas de Lyon 1177.
En el Fútbol, se vivió una infartante final ante la Andrés Bello. La Mistral comenzó en desventaja, pero logró igualar por intermedio de Ignacio Troncoso. En el segundo tiempo, nuevamente la UNAB pasó arriba en el marcador, aunque Javier Quirós empató. El 3 a 2 para los de la Casona de Las Condes fue un balde de agua fría, pero los pupilos de Marcelo Espina no sacaron el pie del acelerador y decretaron el 3 a 3 mediante Fernando Moreno.
Con las cosas así, el título debió dirimirse desde los doce pasos. Y desde el punto penal, la UGM fue más certera quedándose con el triunfo por 5 a 4.
“Siempre estuvimos en desventaja, pero los jugadores nunca bajaron los brazos hasta el final del partido, y eso después se vio reflejado en la confianza para los lanzamientos penales. Tenemos un equipo bastante parejo en todas las líneas y las rotaciones que realizamos durante el torneo nos dieron resultado. Vencimos las dificultades y sacamos los resultados necesarios para llegar a la final. Es que el grupo, cuando las cosas se pusieron cuesta arriba, siempre insistió para conseguir el objetivo que nos propusimos a principio de año: ganar el torneo”, dice Espina, el cerebro de la escuadra.
Para el ex DT de Colo Colo, Everton y Unión Española, la copa es un doble mérito por el hecho de ser una Universidad que no cuenta con tantos alumnos como otras.
“Es otro de los grandes méritos de estos chicos. No tenemos tantos estudiantes y, si le agregamos que no hay Educación Física, el esfuerzo es mayor en relación a casi todas las otras, por eso jugar de igual a igual y poder superarlas es un doble mérito. Por lo mismo, ahora haremos un buen trabajo físico que nos sirva para aguantar el resto del año y llegar de la mejor manera a los tres campeonatos que jugaremos”, agrega el ex capitán de la selección argentina.
El doblete del Voleibol también llenó de orgullo a los entrenadores Luis Hernández e Igor López, quien, además de dirigir a las damas juega por los varones. Lo de la selección masculina –que superó en la final a la Universidad de Santiago por 3 a 1- ha sido brillante: desde su debut en Odesup el año pasado, sólo ha perdido dos partidos y ha ganado todos los campeonatos que ha disputado, incluyendo el Nacional.
“Los factores principales de nuestro éxito son la disposición de la Universidad para apoyar al deporte y sus deportistas, y los jugadores, que se entregan por completo por la UGM. Siempre salimos a buscar los títulos, pero sabemos que primero hay que jugar, nunca hemos pensado que somos campeones antes de disputar algún certamen. Es muy importante que nuestro proceso de selección no tan sólo ve la calidad técnica, sino que también la humana. Somos muy buenos amigos entre todos y eso es importante, pero difícil de lograr. Además, hay que destacar que somos un equipo que comenzó desde la Segunda División y hemos superado todas las metas que nos hemos propuesto”, cuenta Hernández, quien asegura que los objetivos futuros son quedarse nuevamente con la copa del Nacional.
Las mujeres no fueron menos y se adjudicaron el trofeo luego de derrotar a la Andrés Bello por 3 a 0. “Sin duda que las individualidades y por sobre todo la capacidad de cohesión que mostraron nuestras jugadoras dentro y fuera de la cancha fue un pilar fundamental, además del trabajo semana a semana y el apoyo incondicional de la Universidad. Ahora queremos ganar el Clausura, el Nacional y ver la posibilidad de participar el próximo año en la Liga Nacional, porque tenemos un equipo de buen nivel y muy competitivo”, explica López, el técnico.
Encestan y encestan
El año pasado, el Básquetbol de la Gabriela Mistral tuvo un excelente año, jugando dos finales. Pero le faltó la copa. Y la tercera fue la vencida. En una reñida definición, el equipo que adiestra Edgardo Tadic venció a la Universidad de Chile por 70 a 69.
“Nuestra selección tiene experiencia y pese a la renovación de jugadores hemos mantenido un buen nivel de juego. Siempre hemos sido protagonistas y el título de este año lo queríamos con todas nuestras ganas por lo que pasó en 2008. Y no fue fácil, porque tuvimos varias dificultades, como la lesión de Germán Siegmund, la exagerada suspensión de Jorge Schuler y la lesión de Rubén Molina, que lo dejó fuera de la final. Pero quedó demostrado que somos un equipo por sobre las individualidades”, afirma Tadic.
El DT reconoce que se está en desventaja al no tener tantos alumnos como otras casas de estudio ni Educación Física ni Kinesiología. “Son las más requeridas por los atletas, pero nosotros contamos con el prestigio de la UGM, lo que es un gran plus”.
Felicitaciones a todos quienes fueron parte de estos éxitos que llenan de orgullo a todos los que trabajan y estudian en la UGM