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Derecho y Actitud

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En la edición de hoy miércoles 14 de julio aparece publicado en el Diario Financiero la columna de Jorge Martínez Busch, Director del Instituto de Estudios del Pacífico e Indico de la Universidad Gabriela Mistral.

En el intercambio de opiniones que ha traído la decisión del Perú de ir a La Haya sosteniendo que no hay acuerdo que fije el límite marítimo con Chile, en repetidas entrevistas se ha planteado que esto es un gesto inamistoso, concepto que fue dicho en esta misma columna a principio de 2008. Este comentario no es una crítica a la libertad que tiene un Estado soberano de recurrir a las instancias que desee para buscar respuestas más favorables a sus intereses en el campo internacional. No es una actitud contra ese derecho, es una expresión que indica que el desconocer acuerdos debidamente firmados, siguiendo todas las formalidades de los documentos internacionales que para ello señala el Derecho de los Tratados y después de estar en acuerdo las partes por más de 50 años, causa extrañeza que ahora se diga que estos no tienen el valor con que se han aplicado en llevar las relaciones entre Chile y Perú en todos estos años. Algunos comentaristas han mencionado que Chile ha hecho uso de similar procedimiento en sus controversias con Argentina y que esto sería también un acto de pocos amigos. Esto es confundir las cosas ya que en los antecedentes de estas decisiones, no se han desconocidos tratados existentes sino que Argentina en su momento, no quiso aplicar cláusulas expresamente escritas para resolver estas controversias a pesar de las reiteradas gestiones que hizo Chile para lograrlo. En oportunidades, Argentina trató de forzar la voluntad jurídica expresada en esos tratados para buscar soluciones políticas y no de derecho. En el fondo de las cosas, a pesar de las muestras permanentes de amistad y buenas relaciones que existen con Argentina, la amistad en su momento, se vio afectada.
Con el Perú, si bien se habían logrado disminuir las suspicacias y los sentimientos revanchistas de los grupos ultra nacionalistas peruanos, el resultado de esta demanda podría volver a fojas cero el trasfondo de amistad y cooperación logrado después de tantos años de acercamiento. Por eso necesario insistir en que hay instrumentos internacionales plenamente válidos que avalan la posición chilena, estrictamente apegada al derecho y que hay acuerdos que sellan en definitiva esta controversia absolutamente artificial, tales como el Acta de 1999 en donde se establece que, al firmarla, no quedan problemas limítrofes pendientes. Esta Acta fue planamente ratificada por ambos Congresos y ella da por terminada los aspectos pendientes en la aplicación de lo acordado en el Tratado de 1929 en Arica, revalidando el reconocimiento del Hito nº 1 como comienzo de la frontera terrestre e inicio de la frontera marítima. Hay que recordar que antes, el Perú había expresado en 1986 su preocupación por el tema recibiendo una respuesta negativa de parte de nuestra Cancillería al existir tratados plenamente válidos vigentes, de manera que el Acta del 1999, trece años después, vino a sellar un proceso de solución y acercamiento que ahora, en cierta forma, podría afectar los vínculos políticos bilaterales, no obstante la existencia de relaciones comerciales fluidas.
Jorge Martínez Busch. Director del instituto de Estudios del Pacífico y del Índico. Universidad Gabriela Mistral.

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