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DF: EL PROTECCIONISMO Y EL MALESTAR DE LA GLOBALIZACIÓN TAMBIÉN ALCANZA AL ASIA. GERARDO VIDAL

El pasado 30 de mayo se publicó en DF, en la sección una Ventana al Asia la columna escrita por el académico de la Universidad Gabriela Mistral, Gerardo Vidal Flores.

¿Por qué podría interesarnos lo que ocurre en Argentina, en referencia a la decisión del gobierno de estatizar la empresa YPF en manos de empresarios españoles? Por lo pronto, puede ser inquietante aventurar hipótesis de ocurrencia respecto del nivel de riesgo o amenaza que esto constituye, en términos de impacto o afectaciones a nuestra economía y eventualmente, a nuestro desarrollo, ligado al comercio exterior.
Del mismo modo, no debiera ser tan diferente la preocupación que despiertan las actitudes proteccionistas que diversos países adoptan en orden de favorecer sus economías internas. China y Rusia han sido sindicadas como ejemplo de ello. En este sentido es la dimensión de “riesgo político” de las inversiones chilenas en el extranjero lo que merece nuestra atención, como así también, el efecto que dicha dimensión genera en el contexto de una globalización que avanza, a pesar de las múltiples dificultades que ha supuesto lograr acuerdos y consensos de aceptación universal.
Lo que está ocurriendo con la crisis económica de Europa, es un muy buen ejemplo de las dificultades para lograr un criterio consensuado respecto de las medidas que debieran tomarse para salir de una situación crítica que desestabiliza la institucionalidad política al instalar en la percepción ciudadana una deslegitimación de su clase dirigente y su capacidad para proteger los derechos sociales de los ciudadanos, poniendo en cuestión, incluso, la eventual viabilidad del modelo social, político y económico.
Adicionalmente, a pesar de lo deseable en materia de libre comercio, los intereses de cada estado parecen superponerse por sobre los intereses globales, cuando dichos intereses se desplazan a umbrales críticos. Esto es ampliamente observable en la actual disputa entre Brasil y Argentina que los ha llevado a una escalada de medidas proteccionistas arancelarias (de frontera), que sin duda, no favorecen el comercio ni las posibilidades de desarrollo y superación de pobreza, incluyendo, además, un potencial factor de inestabilidad política.
Aunque, la acentuada tendencia de proteccionismo comercial de algunos países de occidente ha sido duramente criticada, y que no son pocas las voces que advierten que no es la manera más adecuada de proteger la demanda interna de los países, de igual modo parecen verificarse otros tipos de proteccionismos como aquellos de carácter legal o normativo, o los de carácter productivo que tienden a favorecer el desarrollo de un tipo de industria bajo el alero del Estado y los fondos públicos, aún cuando esa industria sea privada.
En Asia pudiéramos encontrar diversos ejemplos de este tipo de proteccionismos. La industria automotriz en países asiáticos es un buen ejemplo de cómo el estado se involucra en su desarrollo desplegando un manto protector de inversiones públicas, adicionando regulaciones normativas, legales, que terminan por cerrar el círculo de protección. Las barreras al libre comercio, se han instalado como uno de los desafíos más angustiantes de los esfuerzos por construir un orden global transparente con reglas universales que favorezcan el desarrollo de los países.
Se ha discutido si este tipo de decisiones remite sólo a lógicas económicas o tiene repercusiones políticas. La sospecha, como ya lo sabemos, es que esto nunca es enteramente así. Economía y política parecen cada vez más entrelazadas. De hecho, parte sustantiva de la preocupación de los organismos mundiales se desliza hacia el efecto de politización de estas medidas, generando fuentes de conflicto y eventualmente, zonas de inestabilidad política.
Se acentúa así un escenario de malestar global, asociado a la idea matriz de que no parece posible sostener un orden mundial estable sin que exista un consenso básico respecto de la necesidad de respetar principios políticos, sociales y económicos que hagan posible la vida en común.
Son los síntomas del malestar de la globalización que no puede admitir sin más, el despliegue autónomo de los intereses locales de cada Estado, en tanto infringen un daño a los consensos globales en que puede sustentarse el orden mundial.

Gerardo Vidal F.
Universidad Gabriela Mistral

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