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Discurso: ANDRÉS PINOCHET

Domingo 16 de Diciembre, 2007

A nombre de la generación que hoy se gradúa, queremos dedicar estas palabras a todos los familiares presentes y a quienes trabajan en esta universidad. Especialmente a nuestra rectora, la señora Alicia Romo, Sres. Decanos y profesores.

Estamos felices de haber cumplido y vivido un ciclo: intenso, complejo, esperanzador y gratificante, a demás de haber podido confirmar nuestra identidad por medio de la confianza, el mutuo respeto y el diálogo.

Nos sentimos profundamente realizados por haber cumplido finalmente con las exigencias académicas y personales a las que nos hemos visto enfrentados, a pesar de que hubo momentos en que tal vez muchos de nosotros pensamos que no estaríamos a la altura de las circunstancias.
Pero aquí estamos, reunidos para dar juntos el último paso en este intenso y enriquecedor trayecto (que para unos fue más largo que para otros).

Si bien estudiar en la universidad significa esfuerzo, perseverancia y responsabilidad, y muchas veces nos vemos envueltos en situaciones adversas, lo que nos queda finalmente es más bien la experiencia de haber compartido lo que significa haber estado en esta universidad, la cual aportó no solo conocimiento, sino también un sentido de ver la importancia de las relaciones humanas, que siempre nos recalco valores nobles como la generosidad, la ayuda al prójimo, dar siempre el mejor de nuestros esfuerzos en cada objetivo que nos propongamos.
También nos entregó las herramientas para poder formar una familia firme, con especial énfasis sobre los valores católicos.
Lo que quiero decir a través de esto, es que gracias a la Gabriela Mistral no solo tuvimos una educación de primera clase en cuanto a los conocimientos académicos que obtuvimos, sino que también tuvimos una educación de primera en cuanto a la calidad humana que nos transmitieron sus educadores la que ya forma parte de nosotros y quedará para siempre en nuestras vidas.
La universidad nos ha permitido ir descubriendo fortalezas sobre la base de la solidaridad conjunta con la disciplina, potenciándonos no solo de manera académica sino de manera integral.
Ahora como profesionales, sabemos que tenemos las bases suficientes para comenzar esta nueva etapa como personas responsables, creativas, proactivas, sensibles, solidarias y con valores sólidos que nos permiten ser personas íntegras, lo que sin duda nos llevará a destacarnos en todos los ámbitos de la vida, ya sea en el mercado laboral, en nuestras relaciones interpersonales y por supuesto, en la familia.

Por todas estas razones es un orgullo para mi ser desde hoy un ex alumno de la universidad Gabriela Mistral y de todo lo que ella es, no queda más que darle las gracias a todos los trabajadores de esta institución por su apoyo, comprensión, y esfuerzo cada día para que nosotros seamos los mejores en cada área en que nos vamos a desempeñar.
Un abrazo grande a todos y espero que nos podamos ver en algún tiempo mas y reflexionar sobre los frutos de nuestras vidas y recordar este día como el comienzo de el resto de lo mejor de nuestras vidas.

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