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El Derecho a Huelga y los Convenios de la OIT

“… Sean bienvenidas todas las propuestas que apunten a fortalecer y modernizar las relaciones laborales, y por supuesto que la regulación del derecho a huelga siempre puede ser mejorada, pero es importante que cualquier debate serio que se haga (…) no parta de la aceptación de una supuesta contravención de los Convenios de la OIT…”

Héctor Humeres

Hector_Humeres

El Capítulo Laboral del Programa de Gobierno de la presidenta Michelle Bachelet señala dentro del título “Negociación Colectiva y Fortalecimiento de la Actividad Sindical” que el país ha sido notificado en distintas oportunidades, tanto por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) como por Naciones Unidas, en cuanto a que la norma laboral de los reemplazos durante la huelga constituyen un incumplimiento del Convenio 87 de la OIT sobre Libertad Sindical y la Protección del Derecho de Sindicalización, afirmando que se avanzará en el respeto a la libertad sindical conforme a las normas y convenios que Chile ha ratificado en materia laboral.

Al respecto, cabe señalar que la huelga constituye un derecho fundamental reconocido por la legislación laboral chilena, el cual es regulado de distintas formas en otros países, de acuerdo a la particular realidad de cada uno: mayor o menor cultura de diálogo; tipo y nivel de negociación colectiva predominante; porcentaje de trabajadores sindicalizados, etc. Por tanto, no existe un solo modelo único de regulación de esta importante institución laboral, pero sí se percibe que en varios países desarrollados en que es mayoritaria la negociación colectiva a nivel de empresa, ésta existe con distintas restricciones y requisitos.

 

Los empleadores, reunidos en su mayor referente en el orbe, cual es la Organización Internacional de Empleadores, han sostenido desde hace muchos años, y de manera categórica desde el año 2011 hasta el presente en el Consejo de Administración de la Organización Internacional del Trabajo —que es la máxima instancia de gobierno decisoria a nivel mundial en materias Laborales y de Seguridad Social— que ninguno de los Convenios de la OIT regula el Derecho a Huelga.

Esta afirmación se sustenta en que dicha situación no ha sido mencionada expresamente ni en el preámbulo de la Constitución de la OIT, ni en la Declaración de Filadelfia, ni en los Convenios 87 (sobre Sindicación) ni 98 (sobre Fomento de la Negociación Colectiva); tampoco en la Convención de Viena. Asimismo, no consta en la aplicación de los distintos convenios de la OIT ninguna práctica que demuestre la existencia de un acuerdo entre sus partes para interpretar que algún Convenio de la Organización ampare el derecho de huelga.

Lo sostenido en el seno de la OIT por los empleadores resulta relevante porque se trata de uno de los mandantes y constituyentes de esta organización Tripartita, que es la casa del Diálogo Social. Y la firmeza del pronunciamiento corresponde a una profunda molestia sobre los excesos que, en su opinión, han cometido tanto el Comité de Expertos como el Comité de Libertad Sindical, al haber asumido éstos atribuciones interpretativas de los Convenios de la OIT que van más allá del contenido de éstos.

Esto ha derivado en un análisis histórico de la discusión que dio origen a los Convenios 87 y 98 de la OIT, los años 1948 y 1949 respectivamente, en cuyo desarrollo se encuentra asentado, más allá de toda evidencia, el rechazo reiterado de los empleadores y de la mayoría de los gobiernos del mundo a la idea de regular el derecho a huelga en los Convenios referidos, los que nunca pretendieron ser una reglamentación integral del derecho sindical, sino que se limitan a enunciar, en un texto sucinto, principios fundamentales del mismo.

Es del caso consignar que la Recomendación 92 sobre la conciliación y el arbitraje voluntario de 1951 resulta ser el único instrumento de la OIT donde se mencionan las huelgas y los cierres patronales, pero en términos neutros, sin pretensión normativa alguna.

Sin perjuicio de lo expresado, es del caso señalar que el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, ratificado por Chile el año 1972, expresa que los Estados Partes se comprometen a garantizar el derecho de huelga ejercido de conformidad con las leyes de cada país (artículo 8°); pero ello debe a su vez entenderse complementado por el Pacto de Derechos Civiles y Políticos, también ratificado por Chile el año 1972, en el que se indica que el ejercicio del derecho a huelga solo podrá estar sujeto a las restricciones previstas por la ley que sean necesarias en una sociedad democrática, en interés de la seguridad nacional , de la seguridad pública o del orden público, o para proteger la salud o la moral públicas o los derechos y libertades de los demás. (artículo 22, inciso 2°); por ende, es posible y legítima la existencia de tales restricciones, sin que ello signifique avalar ninguna en particular.

Cabe consignar que el contenido de ambos Convenios debe ser garantizado por los órganos del Estado de Chile, por expresa disposición del segundo inciso del artículo 5° de la Constitución Política de la República, actualmente vigente.

En definitiva, sean bienvenidas todas las propuestas que apunten a fortalecer y modernizar las relaciones laborales, y por supuesto que la regulación del derecho a huelga siempre puede ser mejorada, pero es importante que cualquier debate serio que se haga sobre esta importante institución no parta de la aceptación de una supuesta contravención de los Convenios de la OIT, porque como se ha expuesto, se trata de una materia que ha sido y actualmente está siendo objeto de un importante cuestionamiento en la misma sede de la OIT; subestimar esta situación no le hace bien al Tripartismo, ni tampoco al Diálogo Social, que son las bases del entendimiento entre las partes que interactúan en el mundo laboral.

Publicado en El Mercurio Legal, 4 de abril de 2014.

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