Subir

entrevista a natalia duco en la tercera


El pasado 19 de julio apareció publicado el perfil olímpico de nuestra alumna de psicología Natalia Duco en La Tercera.
LOS PODERES MISTICOS DE LA MUJER BALA
Inexplicablemente, Natalia Duco salvó ilesa de un incendio cuando era chica. Su familia atribuye esa fortuna a su carácter especial y su profunda espiritualidad. En esa búsqueda por ser mejor, la balista decidió complementar su carrera deportiva con estudios en psicología.

Nadie puede entrar sin permiso a la habitación de Natalia Duco en su casa de San Felipe. La disposición es respetada a rajatabla por sus padres (Luciano y Beatriz), debido a la importancia que la atleta de 23 años les da al equilibrio de energía y “buenas vibras” en los espacios que ocupa. Esa especial sensibilidad la llevó a la pintura, una actividad en la cual fue alabada por el artista nacional Hernán Meschi, y a ser líder, como cuando fue presidenta del centro de alumnos del Colegio Alemán. Fue ese carácter competitivo el que finalmente la hizo inclinarse por uno de sus múltiples talentos, el deporte. “Me decidí por el lanzamiento de bala, porque era la mejor y nadie me ganaba. Así soy, full competitiva”, reconoce la ex campeona mundial juvenil.

Cuatro años atrás, la sanfelipeña compitió por primera vez en los Juegos Olímpicos de Beijing y terminó en el puesto 22. Todavía era juvenil y su objetivo era sumar experiencia. “Mi prueba de verdad es en Londres”, decía por entonces, mientras su entrenadora cubana, Dulce Margarita García, la proyectaba como potencial medallista en el foso olímpico. A pocos días de que llegue la fecha marcada, Duco prefiere no ponerse una meta concreta en cuanto a marcas o resultados. Está tranquila así, sin presiones, porque cree que va en la dirección correcta. “No puedo predecir el futuro. Quiero dejarme sorprender. He tenido mi mejor año desde 2008, estaba planeado así, que mi nivel levantara el año de los Juegos Olímpicos”, cuenta la balista desde León, España, donde concentra la selección española de atletismo. Allí afina los detalles para su actuación en Londres, adonde llegará recién el 31 de julio, después de la inauguración.

Aunque los logros posteriores a ese extraordinario 2008 no se han mantenido a la misma altura (logró un oro en los Odesur de Medellín, pero sólo un quinto en los Panamericanos 2011), Duco considera que está lista para mostrar lo mejor de su repertorio, que ahora es su momento. “Soy una balista más completa, tengo más experiencia y soy mejor persona que hace cuatro años. Creo que tengo todo lo que necesito dentro de mí”, dice. A lo que Duco se refiere no es necesariamente a una mejor preparación física, más músculos o una mejor técnica de tiro, sino a algo invisible, que pocos pueden percibir.

Hace 19 años, la casa que los Duco Soler tenían en Rinconada se incendió. Quedó inhabitable. Esa noche, Natalia, de cuatro años, dio muestras de que era diferente a otros niños. Pese a que su padre la había sacado de la casa en llamas, la niña hizo caso omiso y volvió a entrar a la casa. “Yo no entendía nada. Sólo sabía que tenía sueño y quería volver a acostarme. Mis papás casi se mueren del susto”, recuerda entre risas la atleta. Afortunadamente, el sonido de sus pantuflas la delató y su padre pudo alejarla del peligro otra vez. “Tiene un ángel de la guarda”, repite hasta hoy su mamá. Sus familiares apuntan ese episodio como apenas una de las situaciones en las que la atleta ha demostrado lo especial que es.

La deportista también está convencida de que está llamada para algo grande, que hay fuerzas superiores. Su postura no es religiosa, sino que mística. “Existe un poder en nuestro interior que es más fuerte que los músculos, el dinero y la motivación. Va más allá de la mente, es como un ‘factor X’, un talento oculto e invisible que marca la diferencia entre los campeones y el resto. No se puede medir y va más allá de ser fuerte o ser rápido. Yo encontré esa llave”, sentencia la chilena.

La creencia de que hay “muchas vidas y muchos maestros” Duco la tiene muy internalizada. Su interés en explorar esos recovecos lejanos de la mente la llevó a comenzar estudios en Psicología en la Universidad Gabriela Mistral y a trabajar intensamente con el especialista Antonio Estévez. Después de Londres les dedicará más tiempo a estas actividades, pero siempre con la bala como norte.

FUENTE: LA TERCERA
Ver noticia

Share Button