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La economía, y no la guerra, es la principal preocupación de Corea del Sur

Por María Ignacia Alvear C.
Enviada especial a Seúl, Corea del Sur
La península coreana ha estado en el centro de la noticia desde febrero, cuando el régimen del líder de Corea del Norte, Kim Joung-un, realizó una prueba nuclear para desafiar las sanciones de Naciones Unidas, y luego decidió suspender unilateralmente el acuerdo de armisticio. Además, ha realizado una serie de amenazas de ataques para desestabilizar a la región, creando una atmósfera hacia el exterior de miedo e incertidumbre. Sin embargo, su vecino, Corea del Sur, ha seguido igual. Ninguna advertencia proveniente de Pyongyang ha cambiado la rutina de sus habitantes ni el nivel de producción de sus industrias: la canciones del creador del “Gangnam Style” siguen causando furor, los aviones llegan cargados de turistas y los lanzamientos de nuevos dispositivos electrónicos siguen captando la atención de los fanáticos.
Aunque esto no significa que en el país sea todo miel sobre hojuelas. Este tigre asiático (título que comparte con Hong Kong, Singapur y Taiwán por su crecimiento excepcionalmente rápido hasta fines de los ‘90) reportó la mayor expansión económica en dos años durante el primer trimestre (0,9% frente al 0,3% del cuarto trimestre). Sin embargo, hay dudas de que el impulso continúe.
La inversión corporativa se elevó 3%, la mayor tasa en un año, pero aún está más de 11% por debajo de los niveles de hace un año. Por otra parte, las exportaciones se vieron prometedoras, con un alza del volumen de 3,6% con respecto al mismo período del año anterior. Sin embargo, medido por valor, el cuadro fue menos esperanzador, con un alza de sólo 0,5% frente al primer trimestre de anterior.
Y al consumo privado no lo está yendo mejor. Responsable de más de la mitad del PIB anual de la cuarta economía asiática, se contrajo 0,3%, después de un crecimiento de 0,8% en el período octubre-diciembre, esto a pesar de que las calles de Seúl están llenas de compradores incluso los domingo gracias a que muchas tiendas cierran a las 11 de la noche. El consumo es muy dependiente de la inversión y del empleo de las grandes firmas exportadoras como el gigante tecnológico Samsung Electronics y la automotriz Hyundai.
Resaltando la cautela en las perspectivas de la economía surcoreana y global, Samsung anunció a fines de enero que mantendría su gasto de inversión anual sin cambios a los niveles de 2012, a medida que la demanda por chips de computadores se debilita. Por otro lado, los resultados de Hyundai del trimestre pasado fueron decepcionantes, reflejando una caída de 15% debido a que el apreciado won ha hecho a sus vehículos menos competitivos cuando se comparan con sus rivales japoneses.
Ante este escenario, el gobierno surcoreano reveló a mitad de mes un paquete de estímulo extra de US$ 15.000 millones para impulsar el crecimiento en 0,3 punto porcentual, crear 40.000 puestos de trabajo y, de paso, elevar el consumo y la confianza.

Hub transnacional
Una de las zonas donde se concentra un gran número de poderosas industrias domésticas e internacionales y que ha sido clave para el desarrollo de la nación es la provincia de Gyeonggi.
Representa 33% de la fuerza laboral de la nación y 20% del PIB, y es la región líder en exportaciones. Entre las potencias globales que se han instalado ahí están Samsung, LG Display y Hyundai-Kia Motors, que se suman a las 54.000 firmas en la región, aunque la mayoría de ellas son pequeñas y medianas, comentó la Project Manager de la división de promoción de inversiones de Gyeonggi, Kyongah Park.
La apuesta de las autoridades es desarrollar la región como uno de los mayores hubs económicos transnacionales del noreste de Asia al relajar las regulaciones y dar a las empresas incentivos de inversión, como exenciones de impuestos corporativos a las firmas extranjeras por hasta siete años desde el primer año en que registre ganancias, precios de arriendo de sólo 1% del costo de desarrollo del terreno, y subsidios de empleo y entrenamiento a empresas que contraten a más de 20 trabajadores.
Complejo industrial
Corea del Sur también tiene presencia industrial en Corea del Norte, a través del complejo industrial Kaesong, creado en 2004, que se ubica a 10 kilómetros de la zona desmilitarizada (DMZ, su sigla en inglés).
La zona cuenta con 123 firmas surcoreanas que contratan mano de obra barata de sus vecinos del norte que elaboran artículos a bajo costo. Según cifras del Ministerio de Unificación, la producción en el complejo creció 17,5% el año pasado desde el año anterior.
Las firmas surcoreanas han pagado al gobierno de Kim Joung-un cerca de US$ 130 al mes por cada trabajador, pero el gobierno se queda aproximadamente con el 80% y el 20% se lo entrega en noodles y galletas, alimentos que más tarde son vendidos en el mercado negro a cambio de dinero.
A mediados de abril, Corea del Norte decidió suspender la producción en la zona y retirar a cerca de los 50.000 trabajadores en medio de la creciente tensión entre las dos Coreas. Y el viernes, Corea del Norte rechazó la propuesta de negociar para reponer las actividades de la zona industrial.
Con esto, Pyongyang arriesga a seguir perdiendo una importante fuente de efectivo, ya que gracias al complejo industrial recibe cerca de 
US$ 90 millones al año.

REUNIFICACIÓN DE LA PENÍNSULA: EL SUEÑO SURCOREANO
Corea del Sur no se ha amedrentado por las amenazas de Pyongyang. De hecho, los surcoreanos se apresuran en asegurar que los dichos de Kim Jong-un no hacen más que atemorizar a la comunidad internacional, pero que ellos creen que no hay ninguna probabilidad de que estalle una guerra.

“Conocemos esta situación muy bien y Corea del Norte es hostil a veces, pero por más de cinco décadas hemos vivido en una relativa paz. La situación actual no es para preocuparse”, enfatizó el alcalde de Seúl, Park Won-soon El ministro de Relaciones Exteriores surcoreano, Yun Byung-se, tomó una postura similar: “quiero señalar algo muy claramente: Corea del Norte no ha sido, y nunca será, exitosa en su intento (de desestabilizar al país)”.

Además, las autoridades siempre han considerado la posibilidad de una reunificación. “Tenemos un largo camino por delante, pero cumpliremos con la reunificación, tenemos la misma población, el mismo idioma… creo que nos uniremos en el futuro”, acotó Park.

Por otro lado, el ministro destacó que Corea del Norte debe decidirse a convertirse en un miembro responsable de la comunidad internacional. “Debemos presionar para que se dé cuenta que sin un cambio no hay esperanza para el desarrollo económico y que la sobreviviencia de su régimen estará en duda”. Sin embargo, no todos los coreanos están tan entusiasmados con la iniciativa. Los detractores apuntan a que la unificación provocará un alto desempleo y sobrepoblación, la que ya está saturando a Seúl con más de 10 millones de habitantes.

http://w2.df.cl/la-economia-y-no-la-guerra-es-la-principal-preocupacion-de-corea-del-sur/prontus_df/2013-04-26/231349.html

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