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La Psicología y el Derecho Penal

Cristian-Alvarez-Psicología-Juridica-UGM
La Psicología desde el siglo XIX ha estado ligada al entendimiento del ser humano, como persona y como ser social. Sus conductas y actitudes han sido estudiadas y explicadas desde las distintas corrientes teóricas de la Psicología. Hablamos del inconsciente freudiano, de la Gestalt Humanista, de los sistemas y las teorías ecológicas, del Construccionismo, etc…, de una realidad que se percibe y se aprehende bajo distintos parámetros teóricos y prácticos. La Psicología se ha asociado con el dolor humano, trabajado y tramitado en la privacidad de la consulta o en el ámbito público del trabajo comunitario, pero desde hace algunos años, se ha introducido en un ámbito del que nunca debió estar ausente que es el espacio jurídico, el de la ley que regula nuestro actuar público y privado y que nos define como sujetos de derecho.
¿Cómo pensar y juzgar una conducta desviada de la norma regulada, si desconocemos la causa de esa desviación?. ¿Cómo entender las motivaciones de un sujeto para delinquir si desconocemos los conflictos psíquicos que se han ido desarrollando durante la conformación de su identidad?
La Psicología Jurídica y Forense viene a llenar este espacio, este vacío existente entre el mundo jurídico que estructura códigos de comportamiento y la Psicología que busca el entendimiento de esa conducta regulada y por sobretodo de aquella que se aleja de la norma jurídica y social. La persona se encuentra “sujeta” a una realidad simbólica que la determina, es efecto de significación constante y como tal responde dentro de límites incorporados en la psique. Si esos parámetros no han sido incorporados, el sujeto se desvía de la norma, es allí donde la Psicología debe entregar una repuesta a la pregunta jurídica.
Es interesante entonces pensar, que se abre un campo para la experticia necesaria e imprescindible en los foros de justicia, donde la palabra del perito Psicólogo o Psicóloga se transforma en un saber fundamentado que cumple una función de asesoramiento y de explicación de la persona que ha sido víctima de un delito o de aquél, que por distintas razones familiares, sociales, laborales, viene a ser significado desde el ámbito penal como imputado del delito.
La significación social y jurídica que se la da a la palabra perito o experto conlleva una gran responsabilidad para los Psicólogos y Psicólogas, toda vez que nos exige preparación teórica constante, conocimientos sólidos de nuestra disciplina y la entrega oral de este saber en una instancia jurídica que cada día más ha incorporado nuestro vocabulario y nuestros argumentos a su quehacer, generándose una retrolimentación psicojurídica que enriquece tanto al jurista como a quienes han entregado todo su conocimiento para mantener un orden y una homeóstasis individual y social.

Cristián Álvarez Borie
Psicólogo
Profesor Universidad Gabriela Mistral

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