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Las claves del éxito de los sistemas educativos de Corea del Sur y Finlandia

Las escuelas de más de 65 países quedarán retratadas mañana en el nuevo informe PISA, la evaluación de la OCDE que mide el nivel de los alumnos de 15 años. Algunos avances sobre el estudio señalan que los países y regiones asiáticas, con Corea del Sur y Shanghai y Hong Kong a la cabeza, volverán a liderar la lista del mayor rendimiento académico del mundo, seguidos de Finlandia, que hasta la edición del 2010 fue el número uno en todos los rankings de la OCDE. Ese año España ocupó el puesto 33 en la lista, y no alcanzó la puntuación media de los países de la OCDE en comprensión lectora. Catalunya sí se situó en la media -el informe evaluó la mayoría de comunidades autónomas españolas, donde Madrid y Castilla y León obtuvieron los mejores resultados-. El elemento común entre los países mejor parados en PISA está claro: una apuesta decidida por la educación. Pero ¿cuáles son las características que distinguen a los sistema educativos líderes en el informe? ¿Y qué hace España al respecto?
PROFESORES: Sólo los mejores pueden enseñar
“Si el maestro es el representante de la cultura delante de los niños, el maestro ha de ser una persona culta”, señaló la consellera de Ensenyament, Irene Rigau, la semana pasada en un congreso de la organización Edu21 sobre el futuro de la educación. Hace tiempo que Rigau reivindica una selección más exigente de los futuros docentes y una reforma profunda de su formación en la universidad. Casi la mitad de los estudiantes de magisterio suspendió alguno de los exámenes de matemáticas o lengua en selectividad, y un 70% de ellos viene del bachillerato humanístico, con lo que no hacen matemáticas desde 4.º de ESO, señaló la consellera. Pese a ello, darán clases de lengua y matemáticas a los niños de hasta doce años. En España, y en Catalunya, la selección del profesorado se hace después de la universidad, con el sistema de oposiciones, mediante el cual se accede a una plaza fija. Mientras, los docentes pueden trabajar como sustitutos o interinos. Este método contrasta con el de Finlandia y Corea del Sur. En el primero, sólo los mejores estudiantes pueden acceder a las facultades de magisterio. El pedagogo y profesor Xavier Melgarejo explica en su libro Gracias, Finlandia este estricto sistema de selección. Para presentarse a las pruebas de acceso a la carrera de magisterio, los candidatos han de obtener más de nueve puntos sobre diez en la reválida que hacen al finalizar el bachillerato. Además, las plazas de cada universidad las marca el Gobierno, según las necesidades de profesorado que tengan las escuelas. En las pruebas de acceso a la facultad los aspirantes deben hacer un comentario de texto, una prueba de matemáticas, una de empatía y sensibilidad social y otra de habilidades artísticas. Si pasan todas las pruebas, pueden entrar en la facultad. Estudian cuatro años, como aquí. Pero además deben superar un periodo de prácticas en escuelas especializadas y escribir una tesina. Si superan todas estas fases, pasan a dar clase. Además, los mejores maestros se encargan de los cursos inferiores -primero y segundo de primaria- y de los centros con mayores dificultades. Los sueldos de los docentes en Finlandia son similares a los de España. En cambio, en Corea del Sur el salario medio de los profesores suele ser bastante alto en comparación con los sueldos del país -39.000 euros anuales brutos frente a los 31.000 de los países de la OCDE-. Se trata de una profesión muy respetada y de las más solicitadas entre los universitarios. Sólo el 5% de los aspirantes con mejor nota logra acceder a las escuelas de magisterio en el país asiático. Entre los docentes que más destacan, también se elige a una parte para darles una formación específica, de manera que se ha creado una élite de maestros. El objetivo es que lideren la pedagogía en las escuelas.
EQUIDAD Y EXCELENCIA: Todos los alumnos pueden llegar al máximo
Tanto Finlandia como Corea del Sur destacan por tener una alta proporción de alumnado en las franjas de excelencia académica que marca PISA, y muy pocos en la parte baja. Son sistemas bastante equitativos en cuanto a resultados, pero llegan mediante caminos distintos. España también ha conseguido un sistema educativo igualitario, pero por la parte baja.Tiene a pocos alumnos con resultados excelentes y muchos con puntuación media-baja, según el informe PISA del 2010. “Corea y Finlandia son el ejemplo de que equidad y rendimiento alto son complementarios”, señala Xavier Bonal, profesor de Educación y Desarrollo Internacional de la UAB. Bonal resalta que en Finlandia todos los alumnos estudian lo mismo en secundaria -aunque pueden personalizar su currícu-lo con asignaturas optativas- y no se les separa por niveles, porque se considera que cualquier estudiante, con los apoyos y recursos necesarios, puede graduarse en ESO -lo consigue un 95% de estudiantes, frente al 86% de Catalunya-. Además, apenas repiten curso -en Corea esta opción no existe-. La recién aprobada Lomce va en el camino contrario, y propone separar a los alumnos en función de su rendimiento muy pronto, con dos niveles de matemáticas en la ESO. También permite apartar a los alumnos con muy malas notas a los 14 años y derivarlos hacia una FP “básica”. Corea, en cambio, obtiene resultados altos porque existe una fuerte presión sobre los estudiantes y las familias gastan mucho dinero en clases de refuerzo y particulares. En este país, sí se suele agrupar a los alumnos según sus habilidades. Los estudiantes coreanos dedican muchas horas a los libros. Los finlandeses, por su parte, son los que menos tiempo pasan en clase de los países de la OCDE -aunque sí tienen deberes-.
IGUALDAD DE CONDICIONES: El acceso a los recursos 
No se puede rendir igual, ni exigir lo mismo, si los alumnos no tienen unos mínimos recursos garantizados. Esta es la idea del sistema finlandés. Melgarejo recoge en su libro que todos los estudiantes del país comen de forma gratuita en la escuela. El Estado también les paga el material escolar. En España, el Ministerio de Educación y la Conselleria d’Ensenyament han eliminado casi por completo las ayudas al material escolar, y muchas familias no pueden pagar libros o cuadernos. El conflicto por las becas de comedor, que se consideran insuficientes, todavía no está resuelto. El Gobierno y los ayuntamientos finlandeses también destinan muchos más recursos a las escuelas que tienen más alumnos con dificultades, y hay menos alumnos por clase -sobre veinte-, de forma que el maestro puede dedi- car más tiempo a cada estudiante. En Corea las clases sí son más numerosas.
MÁS ALLÁ DE LA ESCUELA: La importancia del contexto
La escuela no funciona de forma aislada. Parte del éxito del sistema finlandés, destaca Melgarejo, se debe al contexto social donde está ubicada. La sociedad finlandesa da una gran importancia a la educación y los partidos políticos pactan cualquier cambio importante al respecto. España lleva ya siete leyes educativas, y la Lomce ha generado un amplio rechazo. El Gobierno finlandés destina a la escuela un 6% del PIB, mientras que España bajó al 4,7% en el 2012. Además, el acceso a la cultura es muy fácil en ese país, con una red de 1.900 bibliotecas públicas. El número de volúmenes por 1.000 habitantes es el mayor del mundo: 7.226 -cuatro veces más que España-, destaca Melgarejo. Las familias están muy implicadas en la educación de los hijos y reciben ayudas sociales que permiten dedicarles más tiempo. En Corea, el Estado ha basado su progreso económico y social en la educación, con un sistema más estricto.
http://www.lavanguardia.com/vida/20131202/54394727770/las-claves-del-exito-de-los-sistemas-educativos-de-corea-del-sur-y-finlandia.html

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