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Opinión de Académico de Fac. Eco y Administración en Reportaje

En la edición del domingo 31 de marzo de Economía y Negocios aparece citado Gustavo Díaz, egresado y académico de la cátedra Economía Chilena en la Facultad de Economía y Administración de la Universidad Gabriela Mistral. El académico es economista jefe del Instituto Libertad

Reportaje Economía y Negocios, El Mercurio:
Si sacamos la vuelta en el trabajo 15 minutos semanales, el país pierde $291 mil millones

Expertos llaman a cambiar la forma de trabajo e incorporar descansos productivos durante la jornada, que estén limitados y que signifiquen volver renovados. Fumar, desayunar en la oficina, dormir y llegar tarde son las actividades en que los trabajadores chilenos pierden tiempo durante la jornada laboral, según estudios de Trabajando.com.

Navegar en internet en temas personales es otro de ellos, y es en Estados Unidos la actividad en que más tiempo pierden los trabajadores, seguido por la conversación con los compañeros.

Claramente internet es la herramienta que ha simplificado el trabajo e intensificado la productividad, pero calcule: ¿cuántos minutos e incluso horas de las ocho que está en la oficina los dedica a solucionar temas personales? Chatear, pagar cuentas, hacer depósitos, mirar fotos, ver los goles o el video de YouTube de la semana.

“El multitasking que es estar haciendo varias cosas a la vez está comprobado que es tremendamente ineficiente. Si yo estoy pendiente del mail, del chat, de WhatsApp, y de Facebook al mismo tiempo, mi trabajo se hace improductivo porque lo que podría haber hecho en una hora lo hago en una hora y media o en dos”, explica José Tomás Guzmán, gerente general de la consultora Gestión Valor.

El problema es que estas sacadas de vuelta están cobrando la cuenta. “Si los trabajadores pierden siete minutos de su horario laboral a la semana, esto tiene un costo para el país de $135 mil millones al año; y si pierden 15 minutos a la semana, el costo sube a $291 mil millones”, dice el economista jefe del Instituto Libertad, Gustavo Díaz.

El cálculo lo hizo considerando el costo que tiene para los distintos niveles de trabajadores, dependiendo de sus ingresos promedio y de la cantidad de personas que laboran en cada nivel.

“Hay una baja conciencia o poca reflexión respecto del costo de no estar produciendo, llegar tarde o salir a fumar, porque para la gente no tiene un costo, su sueldo se lo pagan igual y por eso no lo internaliza, pero el costo es una pérdida de productividad para el país”, señala Gustavo Díaz.

“Por un lado somos trabajólicos, trabajamos 45 horas semanales y en otros países como EE.UU. las jornadas están bajo las 40 horas. Lo que uno debiera preguntarse es si somos productivos. El tema es que trabajamos hartas horas pero también tenemos la fama de ser sacadores de vuelta y por eso no somos productivos”, agrega Álvaro Vargas, gerente general de Trabajando.com.

Según los estudios de este portal de empleo, el cigarro es lo que más hace perder el tiempo en la oficina. El 54% de los que respondieron sus sondeos contestaron que fuman. La gente se fuma en promedio cinco cigarros diarios y cada cigarro son diez minutos, 50 minutos perdidos de la jornada laboral.

En segundo lugar, aparece el desayunar en la oficina que es una costumbre arraigada pero es lo mismo que llegar tarde, porque llego a la hora pero gasto 10 o 15 minutos en preparar y tomar desayuno y no se está produciendo con un sándwich en la mano. En tercera posición aparece dormir y en cuarta, llegar tarde.

“El 11% reconoce que llega tarde pero es mucho más porque no existe una hora de llegada. Se entra a trabajar entre las 8:30 y las 9:00 entonces no se reconoce el retraso”, aclara Vargas.

Sector por sector
Dependiendo de la industria donde están los trabajadores la situación es distinta.

“En una clínica, por ejemplo, tienes a los burócratas que están en la parte de administración y a los funcionarios que están en la parte clínica. Los funcionarios, médicos, enfermeras, tecnólogos, trabajan por vocación y son distintos, ellos están en lo suyo y no sacan la vuelta”, dice José Tomás Guzmán, sociólogo y gerente general de Gestión Valor.

En la Construcción se pierde un 30% del tiempo pero por ineficiencias propias de la obra, como por ejemplo no tener los materiales en el lugar y momento adecuado. Sólo un 5% del tiempo de la jornada laboral se pierde por sacar la vuelta. “Los horarios son estrictos, la gente llega antes de las ocho para tomar desayuno y almuerza rápido para descansar después. La pérdida se ha reducido porque hay bonos por productividad y los trabajadores andan buscando qué hacer”, cuenta Juan Guzmán, ingeniero civil que trabajó midiendo productividad en la construcción.

Incorporar el ocio
En las oficinas la situación es más complicada. Diez horas mensuales de la jornada laboral se pierden mensualmente en otras actividades no relacionadas con el trabajo propiamente tal como revisar noticias, redes sociales, fumar, etc. Al año, esto se traduce en más de trece días laborales completos en base a un contrato de 45 horas semanales.

Así lo muestra un estudio de Adecco, donde se consultó a 800 personas a fines de febrero.

“Pero estas diez horas no significan necesariamente algo negativo, ya que es irreal pensar que las personas pueden estar concentradas en un 100% todo lo que dura la jornada laboral”, explica Mariela Ardizzone, directora de selección y calidad de Adecco.

“Es sano que existan pequeños espacios de esparcimiento que pueden ser positivos para la concentración, ayuden a mantener la mente despejada de la presión y el estrés. Estas instancias pueden ser beneficiosas para la productividad y clima laboral en la oficina”, agrega.

Álvaro Vargas, de Trabajando.com, coincide. “Hay muchos estudios que hablan de la cantidad de tiempo en que la gente puede focalizarse en un trabajo, creo que son 90 minutos máximos y después necesita despejarse. La pregunta es ¿para qué tenemos jornadas de 45 horas semanales u ocho horas diarias si en el fondo el cuerpo no es capaz de aprovechar ese tiempo”.

José Tomás Guzmán, de Gestión Valor, coincide. “La forma en que trabajamos es que llegamos en la mañana, trabajamos cuatro horas seguidas, tienes tiempo de almuerzo y luego trabajas otras cuatro horas, eso es ineficiente porque después de 40 minutos de hacer algo uno se desconecta, puede ser más o menos dependiendo de cada persona, entonces te metes a los mensajes, conversas, te tomas un café o bajas a fumar. En la empresa hay que saber incorporar el ocio en la actividad laboral”.

Él no lo llama sacar la vuelta, sino distraerse de una manera productiva.

“Eso se logra cambiando la forma de supervisión. Por ejemplo, que se considere fumar un cigarro o a darse una vuelta y se acepte pero que luego la persona vuelva con las pilas cargadas y no se vuelva a meter a facebook”, dice José Tomás Guzmán, quien también propone el trabajo por objetivos más que por horas.

Periodista Bernardita Aguirre Pascal
Economía y Negocios
El Mercurio
31 de marzo 2013
 

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