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Opinión: Transbank, competencia y usuarios. Alejandro Alarcón

Recientemente, una comisión multiministerial ha emitido un informe que busca cambios legales que induzcan competencia a Transbank y que se abra la red a competidores. A fines de los años 80, las autoridades económicas de la época autorizaron a los bancos para que crearan sociedades que complementaban el giro bancario tradicional, tales como corredoras de bolsas, administradoras de fondos mutuos e inversiones, entre otras, y sociedades de apoyo al giro bancario tales como Transbank que realizaría el rol adquirente.

Esto es, afiliar comercios donde se podrían usar las tarjetas de crédito y débito que los bancos emitían. Ambas reformas le dieron una estabilidad muy importante al sistema financiero porque no sólo se aumentaban los negocios que los bancos podían realizar para dejar definitivamente atrás la crisis de principios de esa década, sino que también, permitía la integración vertical de operaciones reduciendo los costos de las entidades bancarias y permitiendo el traspaso de esa eficiencia a los usuarios.

Recientemente, una comisión multiministerial ha emitido un informe que busca cambios legales para revisar esta normativa, que induzca competencia a Transbank y que se abra la red a competidores. Se ha conocido este informe como “informe Transbank” pero también, por causas que ignoro, ha sido rotulado como “informe Longueira” en directa alusión al ministro titular de la cartera de Economía.

El informe destaca que en la organización actual del mercado chileno se observan varios aspectos positivos, como el buen funcionamiento del sistema y los altos estándares de seguridad de la industria. Por otra parte, analizando las cifras del mercado chileno, se observa que el valor promedio de la comisión cobrada al comercio (merchant discount) es menor a la cobrada en Estados Unidos y también a la cobrada en el promedio de una muestra de 15 países europeos estudiada.

No obstante, critica el informe la actual organización del sistema en Chile. En primer lugar, desde la perspectiva de los comercios, la existencia de un único operador y adquirente implica que no existen alternativas en cuanto a los precios que se les cobran, los servicios ofrecidos, o la calidad de éstos, ya que no existen competidores.

Lo anterior, es sorprendente porque se contradice con los niveles que el mismo informe presenta para el merchant discount. Esto es porque las economías de escala que Transbank ha desarrollado le permiten ofrecer un producto competitivo. Lo que se ha traducido también en que el tiempo que los pagos que se realizan por parte de esta entidad a comercias afiliados se ha reducido sustancialmente, no existiendo aquí el actual debate por retardo de pagos a los proveedores.

Además, tampoco se menciona en el mismo reporte, la importancia que ha significado para los usuarios que usan tarjetas de crédito, que puedan pagar en cómodas cuotas (en algunos casos hasta 24) sin intereses ni comisiones y acumulen puntos que les permite en el futuro adquirir más bienes y servicios.
Pese a que reconoce la seguridad tecnológica y el respaldo del sistema bancario que asegura que la cadena de pagos no se cortará, lo que lamentablemente hemos visto que no se asegura cuando otras redes no bancarias han efectuado transacciones que finalmente no fueron honradas.

Esperemos que en el debate en el Parlamento aparezcan estas características con notoriedad y se puedan hacer las respectivas comparaciones.

El informe también destaca que la presencia de otros oferentes podría traducirse en la generación de otros modelos de negocio que, por ejemplo, se enfoquen en el uso de tecnologías alternativas o nichos de mercado. Aunque el estudio aludido considera los medios móviles (celulares) como alternativa de medios de pago, pierde en el análisis el mayor atractivo que pueden ofrecer estos dispositivos.

Recientemente, en conjunto con otros colegas desarrollamos un estudio donde identificamos que a través del uso de los celulares si es posible implementar un modelo de negocios donde el principio básico es que cualquier usuario, usando una cuenta corriente o vista, de cualquier banco y, utilizando celulares de cualquier compañía, puede realizar pagos, recibir transferencias y en definitiva, realizar transacciones en cualquier lugar. Esto si es competencia y el informe no lo destaca.

Espero que el debate que se avecina se complete con las oportunidades tecnológicas, la interoperabilidad y el respaldo necesario que requiere la realización de este tipo de transacciones y que no se caiga en aludir simplemente a “redes alternativas” mientras no se pruebe que éstas producirán a los usuarios, en términos de calidad de servicios y precios, una mejoría.

Alejandro Alarcón
Académico Facultad de Economía y Administración UGM
Publicado el 29 de abril de 2013
Economía y Negocios de El Mercurio

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