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Plan de salvataje

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Un silencioso y radical proyecto para potenciar la Universidad Gabriela Mistral lideran por estos días sus nuevos controladores, los Sodalicios de Vida Cristiana. En una estrategia refundacional eliminarán 3 de las 6 facultades existentes y, a partir de 2015, suprimirán la admisión a primer año de gran parte de las carreras. Con la participación estudiantil como uno de sus principios, en 10 años esperan llegar a los 4 mil estudiantes e inyectar cerca de US$ 15 millones.

Las grandes rejas de fierro que separan la avenida Ricardo Lyon con el ingreso a la Universidad Gabriela Mistral (UGM), en plena comuna de Providencia, hoy están abiertas de par en par. Ya no se ingresa por una puerta pequeña, que más emulaba la de una casa particular que la de un establecimiento educacional superior. Todo un simbolismo que da cuenta que la universidad privada más antigua del país vive una silenciosa, profunda y radical transformación de la mano del Sodalicio de Vida Cristiana, una sociedad de vida apostólica de origen peruano que se instaló en Chile en 1999.

Invitados por la ex rectora Alicia Romo, quien buscaba darle continuidad al proyecto, los Sodalicios hoy controlan totalmente la UGM. Primero ingresaron al directorio en 2012; en junio de 2013 uno de sus miembros asumió la rectoría y pasaron a ser mayoría absoluta en la mesa directiva en junio de este año, cuando los integrantes de la familia Romo abandonaron definitivamente la instancia. Como nuevos controladores están llevando a cabo un plan refundacional que de aquí a 10 años contempla llegar a los 4 mil estudiantes desde los 1.760 actuales, y la inyección de capital por US$ 15 millones en los próximos 6 años (que se suman a los cerca de US$ 4,5 millones ya aportados). Además, el proyecto contempla la implementación de una reorganización académica que eliminará 3 de las 6 facultades existentes y el cierre, a partir de 2015, de la admisión de primer año de todas las carreras que impartían las facultades de Educación y Humanidades, y la Escuela de Comunicación Social, y de algunas carreras de las actuales Facultades de Economía y Administración e Ingeniería, Diseño y Tecnología.

Se trata de un proceso que los Sodalicios venían evaluando desde hace un tiempo, pero que lo aceleró una inesperada noticia. En diciembre de 2013 la Comisión Nacional de Acreditación decidió no acreditarlos ya que no cumplían con los criterios de evaluación definidos para los ámbitos de la gestión institucional y docencia de pregrado, lo que luego fue confirmado por el Consejo Nacional de Educación (CNED). Como consecuencia, los nuevos matriculados no pueden acceder a beneficios estatales, como créditos y becas estudiantiles. Esta situación puso en evidencia la urgencia de dar un giro: en marzo de este año sólo se matricularon 200 nuevos estudiantes (en 2013 fueron 400), y en carreras como Filosofía el total de estudiantes es menor a 10 alumnos.

Para leer la entrevista completa haz clic aquí

Revista Qué Pasa Edición viernes 28 de agosto de 2014

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