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Seguros en Corea del Sur

Hernán Ezequiel Kaimakamian, Melisa Anahí Minciocchi y Lucas Mariano Serafini dicen que en la vida diaria no se siente la amenaza de guerra del gobierno norcoreano. Maximiliano Palou “La Nueva Provincia”

Tres chicos que estudian en la Universidad Nacional de Sur están en Corea del Sur. Y no tienen miedo.
–La verdad que la vida acá es bastante normal, por lo que se ve en las calles. No parece preocupar a los ciudadanos. Si bien se tiene conciencia de la situación, muchos descartan la idea de una posible guerra y dicen estar acostumbrados a las amenazas por parte de Corea del Norte –dice el neuquino Hernán Ezequiel Kaimakamian.

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Hernán estudia Ingeniería Electrónica y está junto a los bahienses Melisa Anahí Minciocchi, del área de Geografía y Turismo, y Lucas Mariano Serafini, alumno de la carrera de Ingeniería Industrial.
Los tres están en un intercambio en la Universidad Nacional de Kangwon en la ciudad de Chuncheon.
Melisa y Lucas sienten, como Hernán, que no hay peligro.
–La noticia de la guerra me tomó por sorpresa en los primeros días de mi estancia (ya llevan más de un mes en Corea del Sur) y me inquietó. Me informé con los diarios y las contradicciones eran grandes, pero este conflicto no influyó en el día a día –dice Melisa.
–Por lo que me aclaran profesores, compañeros y la familia tutora que me acompaña, creen que es una jugada política de Kim Jong-Un (máximo mandatario norcoreano), quien siente la necesidad de consolidarse en el poder y mostrarse como un líder poderoso. Además, creen que Corea del Sur tiene un ejército capaz de responder a cualquier ofensiva del Norte –dice Lucas.
Melisa comenta que han intentado que los estudiantes extranjeros conocieran lo que pasa, así que les dieron una charla.
–Vino a hablarnos un miembro del Servicio de Inteligencia y nos aclaró las dudas que teníamos y nos aseguró que no corríamos peligro –explica Hernán.
–¿Les pidieron que tomen algunas medidas de seguridad?
–Que yo sepa no hay medidas de seguridad… Nunca vi miedo en ningún ciudadano –agrega Hernán.
–Hasta bromean y dicen que la situación es porque en Corea del Norte hay un gobernante “inmaduro, inexperto y de lengua larga”.

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El conflicto de las dos Coreas empezó tras la rendición de Japón en la Segunda Guerra Mundial. Desde 1910 hasta 1945, la península coreana había pertenecido a los japoneses.
Al final de la guerra, se dividió, quedando el norte para el comunismo (chino y soviético) y el sur bajo el protectorado de los Estados Unidos.
Cuando Corea del Norte invadió Corea del Sur, en junio de 1950, se dio el primer conflicto bélico de la Guerra Fría. Tres años después se firmó un armisticio, pero desde esa fecha la tensión entre ambas naciones no ha cesado.

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–¿Se acepta a los Estados Unidos como un aliado?
–Mirá… El día que nos dieron la charla para que sepamos que no había peligro dejaron en claro que contar con Estados Unidos era algo favorable porque eso hacía que hubiera bajas probabilidades de entrar en guerra –dice Hernán.
–Yo he encontrado posturas distintas. Algunos lo toman con pinzas porque ven a Estados Unidos muy lejos y que el conflicto sólo se desarrollará en la península coreana; otros, lo toman bien –afirma Lucas.
Melisa prefiere dar su punto de vista sobre el tema:
–Lo veo paradójico: por un lado su apoyo incrementa las amenazas norcoreanas, pero por otro limita el ataque de Corea del Norte porque sabe que, estando Estados Unidos, la respuesta sería más contundente.
Melisa, Hernán y Lucas coinciden: en Corea del Sur la gente no está demasiado interesada por la política.
–Hay tanto orden en todo sentido que la gente no siente que las cosas pudieran estar mejor. Siento que es un país en el que todo funciona: la tecnología, el transporte, la seguridad, la limpieza en las calles… Yo veo una sociedad muy desarrollada –señala Lucas.
–No es corriente hablar de política entre los chicos con los que comparto la universidad como sí lo es en la Argentina. La sensación es que todo marcha muy bien, la calidad de vida es elevada, por lo que destinan las energías a otros asuntos –agrega Melisa.

http://www.lanueva.com/edicion_impresa/nota/5/05/2013/d55020.html

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