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UN SALTO A ESTADOS UNIDOS

UN SALTO A ESTADOS UNIDOSUN SALTO A ESTADOS UNIDOS, así titula el suplemento deportivo Universitario de El Mercurio y cuenta como un alumno UGM logró una Beca para estudiar en dicho país. A continuación la nota publicada este Martes 9 de agosto de 2005

Un salto a Estados Unidos

Texto: Gabriel Llanos Nakouzi

Los cracks del fútbol universitario Camilo Müller (Gabriela Mistral) y Miguel Ramírez (Andrés Bello) ganaron becas para estudiar y jugar fútbol en Norteamérica. Hicieron todos los trámites pertinentes, prepararon maletas, hicieron llorar a familiares, pololas y amigos y se aprestan a partir a la “tierra donde los sueños se convierten en realidad”.

Esa frase tan manoseada que salió de una telenovela mexicana y que habla de amigos y rivales, les queda perfecto a Camilo Müller y Miguel Ramírez.

Müller hizo inferiores en Universidad Católica; Ramírez en la Chile. Ambos no siguieron en el fútbol profesional y entraron a estudiar en la universidad. Müller eligió la Mistral; Ramírez la Andrés Bello. Se enfrentaron en innumerables clásicos. Es más que probable que hayan tenido choques en la cancha por la personalidad de cada uno, pero cada vez que se encuentran se comportan como grande amigos.

Más ahora que los une su historia más reciente: ambos se van a jugar becados a universidades de Estados Unidos.

Las historias acá toman su primer punto de divergencia. Miguel comenzó con la idea de irse a Norteamérica a principios de este año. “Tengo un amigo, al que conozco desde chico, que se fue hace un par de años para allá. Me contacté con él por internet, le conté que estaba titulado, que tenía ganas de irme a estudiar otra carrera, de reforzar el inglés y de jugar en Estados Unidos. Él me hizo todos los contactos con la gente de la universidad donde está”, relata Ramírez.

Mi amigo el ídolo

Su amigo Juan Pablo Wunder es figura del equipo de la Hannibal La Grange University -“la gente va a los partidos con unos carteles que dicen JP y todo, es una especie de ídolo”, dice Ramírez-, tiene el récord de goles en una temporada y es, por ende, hombre de confianza en la casa de estudios por su sapiencia futbolera. Con tamaña recomendación, tenía la mitad del camino recorrido.

“Juan Pablo es seco, la está rompiendo allá. Él dijo que tenía un amigo que jugaba igual o mejor que él y que se quería ir para allá. Le dijeron tráete a ese jugador. Yo le dije ya, voy a empezar a hacer los trámites con la cuestión de la visa, la plata. Empecé todo de a poco, sin apresurarme”, explica el ex capitán de la Andrés Bello.

“Lo mío parte antes”, interrumpe Müller. “Un amigo que estudia en la Católica fue a Estados Unidos a hacer un semestre de intercambio. Jugó, estuvo en Carolina del Sur. Le pedían que se quedara y todo, pero se vino. Cuando llegó me dijo Camilo, por qué no haces tú esto, yo creo que demás quedas. Averigua qué puedes hacer, cacha qué onda”, detalla.

El ariete puso manos a la obra. Además las coincidencias comenzaron a favorecerlo: “Le conté a una amiga. A esta amiga le llegó un mail de una empresa de turismo sobre becas deportivas a Estados Unidos. Me reenvió el mail. Vi el teléfono, llamé. Me puse en contacto con la gente. Esto fue el 24 de junio y el viaje era el 11 de julio. Tenía dos semanas para hacer todo”, explica con el mismo apuro con que se movió a la hora de los trámites.

En esas dos semanas Camilo logró renovar el pasaporte, encontró una visa vigente en una identificación antigua, consiguió los pasajes, los tres mil dólares que costaba el programa, los otros mil del pasaje y se embarcó en esta aventura.

Como en las películas

“Sabía que si iba, podía obtener el cien por ciento. Me fue bastante bien, te diré. Al término del programa me ofrecieron 18 becas, de las cuales cuatro eran completas. Y ahora ya me decidí por la Lindsay Wilson, en Columbia, del estado de Kentucky”, dice el ex regalón de Eduardo Bonvallet.

Las diferencias continúan en cuanto al régimen de estudio y el porcentaje de las becas: Ramírez sólo pagará la mitad del arancel y va a estudiar una carrera completa, mientras que Müller estudiará gratis y pretende concluir en Estados Unidos su carrera de Ingeniería Civil, para lo que ya envió los programas de sus ramos a ver si le convalidaban los ramos.

Las becas de ambos incluyen todo lo que se ve en las películas: dormitorio junto a un roommate gringo, tres comidas diarias, las clases, los libros, los cuadernos, el transporte y la posibilidad cierta de trabajar en la misma universidad. “Como tenemos visa de estudiantes no se puede trabajar en un bar o algo así, sólo en la biblioteca o la cafetería de allá mismo. Te dan esa opción para juntar plata para tus gastos personales”, explica Ramírez.

A la hora de establecer los plazos nada está tan claro. “Yo me voy por lo menos por un año, para estudiar y mejorar mi inglés”, dice Ramírez. Lo de Müller va más para largo, según afirma: “Mi idea es terminar la carrera allá, luego obtener mi primera experiencia laboral y ahí recién ver si me quedo allá o me vuelvo”.

Además ambos coinciden en que sus aspiraciones deportivas no son lo más importante. “Yo tuve la posibilidad de irme a una universidad que es muy competitiva, que ha ganado seis de los últimos diez campeonatos, pero me dijeron que el grupo no era muy buena onda y la deseché”, cuenta Müller. Ramírez está de acuerdo: “Vas a estar muy lejos de tu casa, entonces tienes que irte a un lugar donde te sientas acogido, respaldado y que el ambiente te sea grato o lo vas a pasar muy mal”.

¿Y el asadito?

Son precisamente los afectos lo que más les ha costado dejar a la hora del adiós. ¿Qué es lo que más van a echar de menos? “Los amigos, la familia, la polola, el asadito, la empanadita, el vinito”, responden intercaladamente y aceptando todas las opiniones del otro.

Ramírez tiene cierta ventaja en ese sentido. Su polola, egresada de periodismo de la Católica, se va a estados Unidos a hacer la práctica por tres meses. “Vamos a estar a 10 horas en bus, lo que no es tanto”, dice el de la UNAB.

“Lo mío ha sido difícil, pero ya está conversado con ella. Antes, cuando chico, tuve una posibilidad similar y no la aproveché. Ahora no podía dejarla pasar”, explica con la tristeza asomando por los ojos.

Es que más allá de la alegría por el nuevo desafío está la pena por dejar a los suyos. Por eso cambian de tema y proponen hablar de las bondades del país del norte. “Yo quiero ir a todos los conciertos y competencias que nunca voy a poder ver acá”, cuenta un Müller, ahora sonriente. “Sí, poh”, concuerda Ramírez aún sin esbozar una sonrisa.

El goleador

Nombre: Camilo Müller Rojas.

Fecha de nacimiento: 26 de junio de 1979.

Universidad en Chile: Gabriela Mistral.

Carrera: Ingeniería Civil.

Año: Cuarto.

Altura: 1.82 m.

Peso: 79 kilos

Universidad en Estados Unidos: Lindsay Wilson, Columbia, Kentucky.

Puesto: Delantero.

Características técnicas: Goleador de fuste, tiene una personalidad arrolladora en la cancha y fuera de ella, buena pegada en las pelotas detenidas, velocidad y oportunismo.

El caudillo

Nombre: Miguel Ángel Ramírez Vaquero.

Fecha de nacimiento: 25 de febrero de 1981.

Universidad en Chile: Andrés Bello.

Carrera: Periodismo.

Año: Titulado.

Altura: 1.78 m.

Peso: 74 kilos.

Universidad en Estados Unidos: Hannibal La Grange, Indiana.

Puesto: Volante de contención.

Características técnicas: Mediocampista muy táctico, con buen anticipo en el mediocampo, manejo de ambas piernas, buen remate de distancia, acertada entrega y gran liderazgo entre sus compañeros de equipo. Un caudillo.

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