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VISITA DE ROBERT BARTLETT EN CHILE:

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La UGM trajo a Robert Bartlett para hablar acerca del Mundo Medieval. Más de dos mil personas participaron de los encuentros encabezados por el destacado profesor de la Universidad de St, Andrews, Escocia, invitado a Chile por la Red Cultural El Mercurio-UGM.

Mostrando una Edad Media desconocida por muchos de los asistentes, el destacado medievalista impresionó con sus conferencias, durante una semana que estuvo de visita en Chile.
“El culto a los santo en la Edad Media”, “El universo a los ojos del Medioevo” y “Coloquios de la historia medieval” fueron los temas que abordó el profesor Bartlett en las conferencias que ofreció en la Escuela Militar, Escuela Naval de Valparaíso, Auditorio UGM, Colegio Crescente Errázuriz de la Fundación Belén Educa y en la Universidad de Chile.
Robert Bartlett se especializa en el colonialismo medieval, el culto de los santos, y en Inglaterra entre los siglos XI y XIV. En 1993 ganó el Premio Wolfson de Historia; en 2007, estuvo a cargo de las Conferencias Ford en Oxford, y en 2008 escribió y presentó el documental Incide The Medieval Mind, emitido por la BBC el mismo año.
En sus exposiciones se refirió al nutrido mundo intelectual de los siglos XII y XIII, derribando los prejuicios de muchos de quienes piensan que la Edad Media fue una época oscura. “La denominación de este momento histórico fue puesta por los humanistas del siglo XV. Estas etiquetas responden a las percepciones de los hombres de cada época. Hoy nosotros nos consideramos modernos, pero imagínense cómo van a etiquetar nuestra sociedad en 500 años más”, señaló el académico.
También encantó con su presentación del “Bestiario”, el mundo fantástico de los hombres medievales que ha llegado a través de nosotros mediante ilustraciones.
Varias preguntas del público fueron respondidas por el medievalista en cada uno de los encuentros, dando la oportunidad de que las personas pudieran intercambiar opiniones.
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Claudia Mesina profesora del Colegio Crescente Errázuriz de la Fundación Belén Educa junto al medievalista y Magdalena Merbilhaa, Directora de la Red Cultural.

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Bartlett con los alumnos del Colegio Crescente Errázuriz
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Juan Pablo Jacir y Denise Rossel de la Universidad Gabriela Mistral junto a alumnos de colegio en la Escuela Militar

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Juan Pablo Jacir junto a Carmen Jaureguiberry y Andrés Rodríguez

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Los alumnos de los distintos colegios que participaron de la Conferencia en la Escuela Militar

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Los alumnos del colegio Craighouse después de la Conferencia

EL MERCURIO publicó el pasado 25 de octubre:
Entrevista Importante medievalista visita Chile
Robert Bartlett: Iluminando la Edad Media

Invitado por la Universidad Gabriela Mistral, el destacado profesor de la Universidad de St. Andrews impartió cursos y conferencias para jóvenes y público en general sobre diversos tópicos de su especialidad.

P. T. P.
Los manuscritos medievales, es sabido, solían adornarse -en los bordes de la página o en las iniciales- con imágenes y miniaturas que “iluminaban” la lectura. Un tipo distinto de “iluminación” es la que el profesor Robert Bartlett ha estado haciendo sobre la Edad Media, ese período de la historia europea que -en términos generales- va desde la caída del Imperio Romano hasta la época de Colón, y que algunos han tenido por siglos de barbarie y oscurantismo, aunque su herencia en el mundo moderno es amplia: los Congresos o Parlamentos, el estilo gótico en la arquitectura -lo gótico como macabro surge de una revitalización romántica del medievalismo-, la idea de las ciudades o la universidad descienden del mundo medieval.
Robert Bartlett es uno de los más distinguidos historiadores medievalistas en el mundo. Ha escrito sobre Gerald de Gales, sobre las ordalías y sobre los normandos. Pero es fundamentalmente conocido por un libro que marcó un hito, “La formación de Europa” (1993), en el que analiza las formas violentas de conquista y colonización que permitieron la expansión europea, examinando desde lo material (técnicas de cultivo o de guerra) hasta lo abstracto (la cultura).
La cultura entretenida
Pero Bartlett es un autor no sólo leído por especialistas. Aunque en “The hanged man” (2004), indicaba, un poco en broma, que era “un trabajo de árida historia objetiva”, obviamente no lo era. Bartlett escribe no sólo con competencia, sino que también con gracia y soltura. Sus artículos, reseñas y libros son modelos de que claridad y erudición pueden convivir con amenidad y agudeza.
En “The hanged man” estudia la historia de un galés ahorcado en 1290 que fue devuelto a la vida por la intervención de un santo. El galés era William Cragh, sentenciado a muerte como rebelde y homicida. El santo era Thomas de Cantilupe, muerto en 1282, a quien muy poco después se le atribuyeron una serie de milagros, abriéndose un proceso de canonización que culminó con éxito: fue canonizado por Juan XXII en 1320. Todo esta historia se mezcla con discusiones sobre la memoria y el colonialismo.
En su último libro, “The natural and the supernatural in the Middle Ages” (2008), Bartlett argumenta en contra de la idea de la “mente medieval” o un único “sistema de creencias”. Se ocupa de cómo las personas veían el mundo, qué pensaban de fenómenos naturales como los eclipses o si de verdad creían en brujas o seres con cabezas de perro, y cómo se desarrolló el concepto de lo “sobrenatural”. También de la seriedad con que se tomaban discusiones y problemas intelectuales que pueden parecer triviales al lector moderno, aunque el ejemplo clásico, el supuesto debate de cuántos ángeles pueden bailar en la cabeza de un alfiler, parece no haber tenido lugar entonces.
Por otra parte, Bartlett ha editado un “Panorama medieval” (traducido al castellano por Blume) y escribió y presentó “Inside the medieval mind”, un documental para la BBC en 2008.
-En su libro sobre lo natural y lo sobrenatural examina los debates sobre si había tierras habitables en el Hemisferio Sur. ¿Qué esperaba encontrar en Chile?
“Hablé de la noción de los antípodas de San Agustín en mis conferencias. Esperaba, por cierto, encontrar seres humanos”
-Y ¿qué encontró?
“Encontré gente muy inteligente y atenta. Tuve públicos diversos, desde profesores universitarios hasta alumnos de colegios de zonas pobres de la ciudad (los que hicieron muy buenas preguntas) o cadetes -todos de uniforme- en la Escuela Naval de Valparaíso. Conté con públicos absolutamente inusuales para mí”.
-Términos como “medieval”, por no mencionar “época oscura”, tienen una carga despectiva…
“Algunos términos son inventados por gente que quiere ensalzarse a sí misma. En el humanismo renacentista se pensaba que ellos eran mejores que las personas del pasado y se atribuían virtudes de las que se carecía en la Edad Media. Así, consideraban a esos hombres del pasado como primitivos, pero esas etiquetas son siempre retrógradas”.
-Hay otra “mala palabra” de la época: escolástica.
“Probablemente, ‘escolástica’ tiene una carga menos crítica en los países católicos, donde se ha reconocido su lado bueno. Los críticos de la Edad Media suelen verla como una época obsesionada con debates minuciosos y sin objeto, con la lógica. Probablemente ellos se veían trayendo aires nuevos. Pero hay que reconocer que el pensamiento escolástico era muy sutil y agudo, y que respondió algunas preguntas realmente importantes”.
-¿Qué podría decir del amor?
“Bueno, muchas cosas”.
-En la Edad Media, claro…
“Pues bien, la concentración de la pasión amorosa, su importancia para el hombre y la mujer, estuvo muy presente en la Edad Media. En la poesía y en las narraciones (especialmente en los siglos XII y XIII) se manifiesta esta noción como un impulso irresistible de los sentidos a la vez que una idealización. El sentido actual del amor es un descendiente directo de la idea medieval”.
-Con todo, la mujer mantuvo un lugar social secundario…
“Hubo simplemente una idealización de la mujer, pero en la sociedad medieval ella nunca fue igual al hombre. Hubo algunas mujeres destacadas, especialmente algunas reinas, pero fueron excepciones. Es ciertamente un gran logro de la época moderna el que haya disminuido, aunque no desaparecido, la desigualdad entre el hombre y la mujer”.
-En “La formación de Europa” trazó la formación de una agresivamente expansiva cultura latina y cristiana, con violencia e incluso racismo. ¿Es una suerte de pecado original de Europa?
“Pienso que esa violencia dio forma a nuestro mundo, pero no diría que Europa es culpable. Si otras áreas del mundo hubieran colonizado el resto, creo que la violencia y el racismo todavía serían la parte de la historia”.
-Pero ha sostenido, respecto de las diferencias étnicas, que mientras el lenguaje de la raza es biológico, la realidad medieval era casi completamente cultural.
“A veces, en los siglos XIX y XX, se ha dicho que las razas son unidades biológicas y muchas cosas terribles han surgido de esa idea; el régimen nazi es el obvio y peor ejemplo. En la edad Media, se relacionaban personas de muchas razas, por cierto, pero la diferencia real entre esas gentes casi siempre fue de naturaleza cultural, tales como el idioma, las costumbres y las leyes”.
-Tras quince años, ¿es posible complementar o corregir sus ideas sobre la genealogía de Europa?
“Dije lo que pensaba en aquel tiempo y ahora, en realidad, pienso en otras cosas. Fue una especie de ensayo de interpretación de la historia medieval europea”.
-El título de su libro recuerda al famoso de R. W. Southern. ¿Cuál es su importancia y cómo fue su relación con él?
“Southern fue mi doktorvater , dirigió mis estudios doctorales. Lo considero como uno de los más grandes medievalistas. El título de mi libro fue sugerencia del editor, pero siempre me halaga si alguien hace la comparación”.
-Alguien llamó a Southern “el rey que no fue”.
“Sí, fue Norman Cantor. Creo que él se decepcionó con Southern: estaba buscando un héroe y Southern no quería ser un héroe. Lo que sí podía ser era una inspiración. Eso es lo que fue para mí”.
-Se ha dicho que la claridad es la cortesía del filósofo. ¿Cuál es la cortesía del historiador?
“Cuando tengo amigos que han leído mi trabajo en borrador les pregunto: ‘¿Está claro?, ¿es veraz? ¿es interesante?’ Eso parece ser un objetivo bastante bueno”.
-Thomas de Cantilupe parece haber sido un especialista en resucitaciones. ¿Por qué tras su canonización los milagros cesaron?
“Muchos cultos tenían un período de actividad seguida de una declinación, en tanto emergían nuevos cultos. Algunas personas en la Edad Media consideraban que esto era la intención de Dios”.
-¿Es verdad que la pregunta de cuántos ángeles pueden bailar en la cabeza de un alfiler nunca se formuló en la Edad Media?
“Estuve más cerca de lo que pensé. ‘Schwester Katrei’ -un tratado místico del siglo XIV- menciona que ‘los doctores declaran que en el cielo mil ángeles pueden sostenerse en una aguja’. No bailan, pero están cerca”.
-En su último libro aparece una pregunta acuciante: ¿Qué hacer respecto de las creencias que no compartimos?
“Existen diferencias, digamos, filosóficas respecto de las creencias consideradas verdaderas o falsas. Si mi hijo llega a la habitación y me dice que afuera hubo un accidente automovilístico es distinto que si mi hijo llega a la habitación y me dice que afuera hay un dragón. Responderé de manera diferente. Lo mismo ocurre respecto de las creencias, verdaderas o no, de la gente en el pasado. Todos coincidimos en que los historiadores intentan captar el sentido de ellas, no repudiarlas. Se intenta explicarlas, tanto las que creemos que son verdaderas como las que creemos que no lo son”.
-¿Es posible para alguien de otro tiempo y cultura entender un momento del pasado?
“Este entendimiento es la meta de los historiadores, pero no es lo mismo respecto del presente, con gentes de otras culturas o de la propia cultura, con las que podemos comunicarnos. En cuanto al pasado, estamos limitados por el hecho de que no podemos preguntar a la gente directamente. Sin embargo, tenemos técnicas: la empatía, la imaginación y tratar de encuadrar su comportamiento en un modelo más amplio”.
-Es un asunto muy presente en “The hanged man”…
“Diría que está presente en toda investigación histórica”.
-Me refiero a las concordancias. Allí argumenta por una fecha a pesar que la mayoría de los testimonios refiere otra.
“Es que no necesariamente lo que dicen las personas del pasado es verdad. Entenderlos no es lo mismo que creerles”.

La formación de Europa

Traducción de Ana Rodríguez,
Editorial Universidad de Valencia,
Valencia, 2003, 470 páginas.
The hanged man
Editorial Princeton University
Press, Princeton/Oxford, 2004,
168 páginas.
The natural and
the supernatural
in the Middle Ages
Editorial Cambridge University
Press, Cambridge/New York,
2008, 200 páginas.

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