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Visita Internacional: El Medievalista Thomas Madden


Durante la semana del 26 al 29 de septiembre el historiador medievalista realizará diversas actividades organizadas por la Red Cultural, el Centro de Estudios Medievales y El Mercurio. Ver actividades aquí
El domingo 25 de septiembre se publicó en Artes y Letras de El Mercurio la entrevista realizada por Patricio Tapia:
Thomas Madden y la historia de las cruzadas

¿Guerras santas o coloniales? ¿Cuánto de mito y cuánto de historia hay en las cruzadas? De eso y más hablará Madden, invitado a un Simposio Medieval en la Universidad Gabriela Mistral.

El 27 de noviembre del año 1095, en la ciudad de Clermont, el papa Urbano II se subió a una plataforma y con su poderosa voz llamó a liberar la ciudad santa de Jerusalén de las manos de los musulmanes. La multitud que escuchaba lo interrumpió con gritos de “Dios lo quiere” y muchos pidieron unirse a esa expedición. Pronto la noticia de la cruzada se extendió por toda Europa.
Ese sermón inició un movimiento que afectaría intensamente a la sociedad occidental por cinco siglos. Si las cruzadas se podrían inscribir en los conflictos entre los pueblos cristianos y musulmanes por el control del Mediterráneo, lo que las distinguió de otras pugnas fue su motivación religiosa y la ardorosa lucha por Jerusalén. Las campañas militares con el objetivo de recuperar el control cristiano de la Tierra Santa duraron dos siglos -hasta 1291 con la caída de las fortalezas en los estados cruzados-, pero seguirían otras (libradas en España o Europa oriental) hasta el siglo XV.
Las cruzadas constituyen probablemente el área más estudiada por la historiografía medieval, pero también atrae al lector común. La popularidad de los libros sobre ellas es fácil de entender. Están llenos de historias llamativas, exóticas y dramáticas, que muchos -nutridos por la literatura o el cine- conocen o creen conocer. El sermón de Urbano II y las multitudes enfervorizadas; el descubrimiento de la lanza Sagrada (o lanza de Longino) en Antioquía; el valor y audacia del rey leproso, Balduino IV de Jerusalén, cuya enfermedad lo desfiguró y estragó su condición física (ocultaba su estado con una máscara de plata) y lo llevaría a morir joven; los enfrentamientos entre Ricardo Corazón de León y Saladino; la cruzada de los niños; los caballeros templarios; la lucha contra los cátaros; el asalto de Constantinopla por los turcos otomanos en 1453.
Pero en el estudio de las cruzadas influyen intereses políticos e ideológicos, que incluyen las consecuencias del colonialismo europeo, las tensiones entre las sociedades occidentales y orientales, todo lo cual ha cargado el término “cruzada” de connotaciones: como una lucha valiente y onerosa por una causa superior o como una forma de barbarie y agresión. En la propia historiografía cruzada se plantean divergencias, desde numerar las cruzadas o no, hasta la centralidad de su objetivo (que divide a los “tradicionalistas” de los “pluralistas”). Uno de los más destacados estudiosos de las cruzadas en la actualidad es el estadounidense Thomas Madden, profesor en la Universidad de St. Louis, en Missouri, y director de su Centro de Estudios Medievales y Renacentistas. Es autor, entre otros, de los libros “The Fourth Crusade” (1997), “Enrico Dandolo and the Rise of Venice” (2003) y editor de los ensayos reunidos en el libro “Cruzadas” .
-¿Cuándo se interesó por primera vez por las cruzadas?
“En el colegio me fascinó la historia de la Cuarta Cruzada, una expedición que se suponía iba a conquistar el Egipto musulmán, pero, en cambio, destruyó la más grande ciudad cristiana del mundo, Constantinopla. Quería saber más sobre cómo algo así de extraordinario pudo haber pasado alguna vez. Más tarde, después de escribir un libro sobre la Cuarta Cruzada, comencé a estudiar el resto del movimiento cruzado. Es un período interesante de la historia”.
-¿Podría resumir los cambios de actitud hacia las cruzadas: desde las favorables a las críticas e incluso hostiles?
“Las actitudes hostiles hacia las cruzadas son tan antiguas como para remontarse al siglo XVI. Martín Lutero y otros reformadores protestantes condenaron las cruzadas como instrumentos de un papado corrupto. Ellas igualmente fueron condenadas por pensadores del siglo XVIII, como Voltaire. Fue el movimiento romántico del siglo XIX el que las volvió de moda otra vez, llevando a una visión general de las cruzadas como empresas nobles, pero con la mayor parte de su dimensión religiosa eliminada. En el siglo XX las cruzadas fueron (erróneamente) asociadas con el colonialismo y condenadas de nuevo. Aunque los historiadores profesionales ya no aceptan esa idea, todavía es ampliamente sostenida en muchas partes del mundo”.
-¿Hay algunos hitos en la historiografía de las cruzadas?
“¡Muchos! Entre los hitos recientes más importantes están los descubrimientos del historiador de Cambridge Jonathan Riley-Smith y sus muchos alumnos. En ‘The First Crusade and the Idea of Crusading’ y ‘The First Crusaders’, Ridley-Smith demostró que la antigua visión de los cruzados como motivados por un deseo de despojo y de tierras era simplemente incorrecta. Él comenzó una nueva era de estudios de las cruzadas en la cual los historiadores procuran entenderlas en sus propios términos, como actividades religiosas y devocionales, pero con implicaciones en el mundo real para Europa y Oriente Medio”.
-Una de las narraciones más leídas ha sido el libro de Runciman. En su opinión, ¿cuáles son las virtudes y los defectos de su historia de las cruzadas?
“Su mayor virtud es que está maravillosamente escrita. Es por eso que todavía se publica y todavía es muy popular. Su defecto es todo lo demás. La ‘Historia de las Cruzadas’ de Runciman era anticuada cuando fue publicada en los años 50. En la actualidad se sabe que mucho de lo que está contenido en ella es falso o mal entendido. Los historiadores la usan sólo como una ventana hacia las representaciones más antiguas, menos exactas, de las cruzadas”.
-Hay un volumen impresionante de estudios académicos sobre las cruzadas, pero también una creciente separación entre las perspectivas académica y popular sobre ellas. ¿Podría recomendar libros recientes para un público general?
“Es cierto. Muy pocas de las conclusiones de los historiadores de las cruzadas durante los últimos 40 años se han hecho en libros que sean populares y para un lector general. Desde luego, recomendaría mi propio libro, ‘The New Concise History of the Crusades’ -traducido al español, ‘Cruzadas: La verdadera historia’-. También sugeriría el pequeño libro de Jonathan Riley-Smith, ‘What Were the Crusades?’ Es excelente”.
-Respecto de las cruzadas existen tantos elementos de folclore popular como de mitología. ¿Le parece señalar cuánto de histórico y cuánto de mito hay en ciertos temas? Por ejemplo, que los hijos menores y sin tierras formaron gran parte de las expediciones.
“No es verdad, aunque fue pensado así en cierta época. Hacer una cruzada era sumamente caro. Los segundos hijos sin tierras no podían permitirse ir, a no ser que sus hermanos mayores terratenientes también fueran”.
-Que los motivos de los cruzados no eran píos, sino de rapacidad y hambre colonialista de agarrar tierras…
“Había muchos motivos para unirse a una cruzada. La piedad era uno de los principales, ya que las cruzadas ofrecían poco en cuanto a recompensas mundanas. Pero esto no significa que los cruzados no tuvieran esperanzas de riqueza, si pudieran conseguirla. Aunque, a decir verdad, las cruzadas eran notoriamente malas para el pillaje. Cualquier cosa que fuera adquirida se gastaba rápidamente en el viaje. Además, la enorme mayoría de los cruzados no tenía ningún deseo de permanecer en Tierra Santa, para qué hablar de captar tierras. Ellos volvieron a casa tan pronto completaron sus votos”.
-¿Las matanzas en la captura de Jerusalén?
“No hubo ríos de sangre corriendo por las calles de la ciudad, como a menudo se describe. Las mejores estimaciones señalan un total de muertos de 3.000 -algo normal para las conquistas de esa clase. La mayor parte de los habitantes de la ciudad no fueron asesinados”.
-¿Y la “Cruzada de los niños”?
“No fue una cruzada y no fue hecha por niños. Hubo una serie de procesiones religiosas en Europa en 1212, todas las cuales creían que estaban guiadas por Dios. El papa y el clero se opusieron a las procesiones, pero ellas, sin embargo, igualmente ocurrieron”.
-¿Qué puede decir sobre las razones para el desvío de la Cuarta Cruzada desde El Cairo a Constantinopla?
“Dinero y alimento. Los cruzados tenían muy poco de ambos. A causa de algunos cálculos profundamente equivocados, ellos se encontraron en una situación difícil, incapaces de llegar a Egipto. Aceptaron la oferta de un príncipe bizantino de colocarlo en el trono de Constantinopla a cambio de un gran pago en dinero y muchas provisiones. Lo pusieron en el trono, pero el príncipe se negó a pagar el total prometido y así los cruzados atacaron y conquistaron la ciudad. Ese fue el final de la Cuarta Cruzada”.

Actividades en Chile
Madden tendrá diversas actividades en Chile. Mañana lunes dará una conferencia sobre Venecia (en la Escuela Naval de Valparaíso, 17 horas). En Santiago, el martes, a las 19:30, en la Escuela Militar, sobre las cruzadas y la actualidad; el jueves, a las 20 horas, en el Simposio de Estudios Medievales de la UGM, sobre la conquista de Jerusalén. Todas tienen un valor de $12.000 (50% de descuento, Club de Lectores El Mercurio). Además, tendrá un encuentro con académicos en torno a los templarios, el martes, a las 10 (entrada liberada, previa inscripción: cem@ugm.cl) y otro con estudiantes, sobre las cruzadas, el miércoles, a las 9, en la Escuela Militar (entrada liberada, previa inscripción: cjaureguiberry@ugm.cl).

Acercándose a la Edad Media
El “II Simposio Internacional de Estudios Medievales”, organizado por la Universidad Gabriela Mistral, tendrá lugar entre el 28 y 30 de septiembre, con un conjunto de sesiones plenarias y otras paralelas. Entre los invitados internacionales destacan Thomas Madden y la profesora española Victoria Cirlot, quien presentará su último libro el día jueves 29 (antes participará en el Simposio de Mística y Estética Contemporánea “Formas de hablar del silencio”, que se realizará el 26 y 27 de septiembre en el Instituto de Estudios Avanzados de la Usach). Pero además de los invitados internacionales (de España, Argentina, Estados Unidos o Brasil, entre otros), intervienen varios especialistas chilenos, demostrando la vitalidad de esos estudios en nuestro país. La casi totalidad, con todo, se dedica al ámbito europeo, como es lógico, en cuanto la Edad Media sería una categoría europea.
Aunque no vienen al Simposio cabría mencionar libros recintes de Jérôme Baschet y de Giles Constable. El primero demuestra en “La civilización feudal” que incluso en América se abren ciertas posibilidades de estudio. Allí repasa y discute diversos temas de la historia medieval y la historia americana desde una perspectiva amplia y novedosa. Siguiendo la idea de su maestro Jacques Le Goff de una “larga Edad Media” que llega hasta la Revolución Industrial, expone y analiza el feudalismo europeo y su continuidad en América. De hecho, sostiene, la conquista del Nuevo Mundo respondería al dinamismo de la sociedad feudal, la cual se adaptaría a las realidades americanas y modelaría la sociedad y economía coloniales.
Por otra parte, si los estudios medievales tienen “hitos”, probablemente la publicación del libro “The Abbey of Cluny”, de Giles Constable, sea uno de ellos. Constable, por cierto, es un especialista reconocido en las cruzadas, con estudios muy influyentes, reunidos en “Crusaders and Crusading in the Twelfth Century” (2009), pero es también una autoridad mundial sobre el monasterio de Cluny, desde su edición de las cartas de Abad Pedro el Venerable. Ha escrito una serie de artículos y reseñas sobre el tema que se recogen en este libro. La importancia histórica de Cluny reside en su originalidad institucional, en cuanto unió una serie de monasterios en una misma estructura orgánica. Los ensayos recogidos cubren muchos aspectos de la historia de Cluny desde su fundación hasta el final del siglo XII (y uno sobre Cluny y la Primera Cruzada).
Contar las cruzadas: Runciman y Tyerman
Hace 60 años apareció el primer volumen de “Historia de las cruzadas” de Steven Runciman. En 1954 publicaría el tercero y último. Runciman (1903-2000), un esteta y adinerado amante de Bizancio, escribió un emocionante y magnificamente escrito relato del movimiento cruzado, el que a sus ojos no era una aventura caballeresca sino una invasión bárbara que destruyó lo que consideraba el centro de la civilización medieval y último bastión de la antigüedad: Constantinopla y el Imperio Bizantino. Su libro, que se enriqueció con sus dotes de políglota -aprendió francés a los 3 años, latín a los 6, griego a los 7 y ruso a los 11; luego aprendería otros idiomas (turco, persa, hebreo, siríaco y búlgaro)-, inspiró a varias generaciones de historiadores para dedicarse a los estudios de las Cruzadas.
A pesar de su inmensa erudición, el recuento de Runciman estaba limitado tanto por sus materiales (esencialmente narraciones medievales) como por la estrechez de su comprensión de qué constituía una cruzada. No discutía los motivos o ideas de los cruzados, el financiamiento de sus expediciones o la estructura social o institucional de los estados que crearon. Todo lo cual lo empezaron a investigar estudiosos como Giles Constable o Jonathan Riley-Smith.
Hace 5 años (en inglés) apareció otra historia general de las cruzadas, “Las Guerras de Dios”, de Christopher Tyerman. A diferencia de la de Runciman, aquí la aproximación es “neutral”: su propósito es “la historia, no la polémica, explicar, no enjuiciar”, afirma Tyerman, profesor en Oxford, y quien tras varios libros se aventuró a un recuento amplio. Si Runciman se enfocó en las expediciones a Tierra Santa y el fin del régimen cristiano en Levante (1095-1291), Tyerman, de acuerdo a la concepción académica actual, presenta un movimiento que evoluciona en cruzadas en España, Francia (los cátaros), los paganos bálticos e incluso tribus mongolas. Cronológicamente, también, considera el fenómeno de la guerra santa desde sus fundamentos premedievales e incluye sucesos muy posteriores a 1291: desde el juicio a los templarios hasta la caída de Constantinopla en 1453 e incluso los viajes de Colón al Nuevo Mundo.
El relato de Tyerman es excelente en cuanto a contextos (las tensiones del siglo XI en la cristiandad), las preparaciones de las campañas a Tierra Santa (y su esfuerzo organizativo), así como las motivaciones cruzadas (combinando lo secular y lo espiritual). Es menos logrado en relación a los Estados cruzados en Levante. Su monumental libro, es cierto, va más allá de Runciman: Lo logra en parte, al beneficiarse del medio siglo de estudios cruzados que Runciman puso en movimiento.

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