Volver atrás

Ya no provocan sorpresa alguna las bajas cifras de actividad económica, los poco estimulados precios domésticos y un mayor desempleo empinado en un 7% bajo la metodología de medición vigente. A la luz de la reciente reunión sostenida por los países G20, la OECD reveló su más reciente informe sobre trabajo el “Employment Outlook 2017”.

Entre las recomendaciones más relevantes para Chile están las tareas que el país tiene pendientes en materia de legislación y flexibilidad laboral. No es difícil comprender que la base de la contribución al Producto, en un país como el nuestro, está mayormente concentrado en mano de obra y que, en la medida que haya crecimiento, y la institucionalidad del mercado laboral apañe y potencie la creación de empleos, el aporte de la mano de obra se expande y tiene efectos concretos sobre el nivel de Producto.

Pese a estas declaraciones, el mercado laboral doméstico se caracteriza por importantes barreras de entrada y sesgos no menores asociados al género, nivel y acceso a la capacitación, nivel de productividad y posibilidad de crear trayectorias laborales que potencien y expandan la planificación individual y familiar dentro de la economía.

Para leer la columna completa, haz click aquí.

 

Columna publicada en Portal Estrategia,
por Nicole Stuckrath.
Jueves, 13 de julio de 2017.