“Cuando se piensa en Andrés Bello, se suele fragmentarlo. Para los juristas, es el descollante redactor del Código Civil de 1855 y el internacionalista pionero del Derecho de Gentes. Para los humanistas, el filólogo inmortal, el poeta de las Silvas Americanas y el gran educador que fundó la Universidad de Chile”. Así comenzó su relato el profesor Ramón Pizarro Bahamondes, historiador y estudioso de la obra de uno de los pensadores fundamentales de la república chilena.
Ramón Pizarro Bahamondes fue invitado por el Centro de Estudiantes y la Escuela de Derecho de la Universidad Gabriela Mistral (UGM) a presentar su libro Ideas educativas de Andrés Bello, en la charla “Andrés Bello, arquitectura del orden”. En la oportunidad, el investigador repasó la vida y obra de uno de los principales intelectuales de América Latina del siglo XIX y autor de estudio obligado por parte de los estudiantes de Derecho en Chile.
La directora de Derecho UGM, Natalia García, indicó que se organizó esta actividad, “a fin de que los estudiantes comprendan que el Código Civil no es la única obra de Andrés Bello, sino que fue un erudito fundamental para Chile y América Latina, cuyo legado aún perdura”.
¿Qué expuso el profesor Pizarro?
El académico hizo una extensa lectura sobre la vida de Andrés Bello, desde sus orígenes en Caracas en la época colonial, sus casi dos décadas viviendo en Londres como representante diplomático de las naciones americanas recién independizadas, como su aporte durante los 36 años que vivió en Chile.
Según relató Pizarro, Bello pasó de ser un ferviente monarquista, como sinónimo de orden, ya que en ese espíritu creó la Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VII. “Bello asumió el cambio no como una rebelión anárquica, sino como una reasunción legítima de la soberanía por parte de los cabildos, en ausencia del monarca legítimo”, indicó el expositor.
Tras el ánimo absolutista de la restauración de la monarquía de los borbones en 1814, Andrés Bello “consolidó su convicción republicana. Comprendió que la independencia formal no solo era irreversible, sino que jurídicamente necesaria para la preservación del orden civil en América Hispánica”, indicó el historiador.
Pizarro definió a Bello como un partidario de un “liberalismo conservador matizado y centrado en la estabilidad institucional”. Además, señaló: “Bello temía más a la anarquía poscolonial que a la tiranía. Sostenía que la libertad sin orden social ni estructura institucional era inherentemente autodestructiva”.
¿Cuál fue el aporte de Andrés Bello a Chile?
La llegada del erudito venezolano a Chile fue fruto de las gestiones de Mariano Egaña, quien en ese entonces era el representante diplomático de nuestro país en Europa. Dadas las ideas de Bello favorables al orden, hizo alianza con el ministro Diego Portales. Este vínculo político fue la base de la creación de la Constitución de 1833, que perduró prácticamente un siglo.
Nuestro país recuerda a Bello principalmente por sus dos grandes obras: para los abogados, el Código Civil y, para el país, la fundación de la Universidad de Chile.
Pizarro agregó que, para Bello, la educación es el medio más eficiente para alcanzar la mejora progresiva de los hombres. Agregó, en palabras de uno de los intelectuales más destacados del siglo XIX: “Se concluye que la educación es totalmente necesaria para lograr esa plenitud y felicidad”.
Tras la presentación, los integrantes del Centro de Estudiantes de Derecho, el secretario José Ignacio López Castro y la coordinadora general, Natalia Aguirre Bravo, efectuaron un breve conversatorio con el estudioso de Bello. Destacaron, además, la necesidad de ahondar en la obra de este intelectual indispensable para el Derecho chileno.
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