Click acá para ir directamente al contenido

La Carrera de Psicología y el área de Postgrado de la Universidad Gabriela Mistral realizaron el conversatorio online “Crisis social, crisis subjetiva”

En la ocasión expusieron Consuelo Planella, Directora (S) de la Carrera de Psicología Universidad Gabriela Mistral; Hernán Noguera Hevia, Psicólogo de la Pontificia Universidad Católica de Chile; y Diego Casas-Cordero, Psicólogo de la Universidad Gabriela Mistral.

El escenario de pandemia por el Covid-19 generó una exigencia máxima en el ámbito de la salud, situación que puede ser analizada desde la perspectiva médica, pero también desde diferentes ópticas: sociales, económicas, culturales, psicológicas, entre otras. 

La Carrera de Psicología y la Dirección de Postgrado y Educación Continua de la Universidad Gabriela Mistral realizaron el conversatorio: “Crisis social, crisis subjetiva”, iniciativa en la que se buscó observar y reflexionar sobre el impacto de la pandemia a nivel clínico y de la subjetividad de los chilenos, desde una orientación psicoanalítica que se enmarca en el futuro programa de Magíster en Psicología Clínica mención Psicoanálisis Contemporáneo que impartirá la Casa de Estudios.

En la ocasión, la Directora (S) de la Carrera de Psicología Consuelo Planella, quien actuó de moderadora, explicó que en el marco de “la promoción del Magíster, se planeó un ciclo de conversatorios con los mismos profesores que hacen clases en el programa, con la idea, también, de tocar temas contingentes desde el marco de la teoría psicoanalítica”.

“En el conversatorio, se habló, básicamente, de cómo han afectado las crisis y cambios sociales en nuestra constitución subjetiva, y los impactos en la psicología clínica. Además de los fenómenos psíquicos involucrados, entendidos desde la teoría freudiana y otros avances de la teoría psicoanalítica”, detalló Planella.

Redes sociales y medios de comunicación

Diego Casas-Cordero, Psicólogo UGM y profesor del Magíster en Psicología Clínica mención Psicoanálisis Contemporáneo, expuso en el conversatorio sobre la complejidad que significan las crisis sociales y su repercusión a nivel subjetivo. “Como profesionales de la salud mental, sabemos lo vertiginoso que está siendo todo lo relativo a las diversas demandas a nivel colectivo, pero también a nivel personal. Por lo mismo, la presentación tuvo una inclinación hacia la función terapéutica y cómo esta se ve afectada en base a los pacientes con los que nos toca trabajar. Por dicho motivo, me animé a plantear que más que nunca, una escucha ética, cuidadosa y atenta sería lo más acorde a los difíciles momentos por los que estamos atravesando”.

En ese sentido, reflexionó sobre lo que implica trabajar a distancia y la invasividad que “por una parte, tienen las redes sociales, y por otra, los medios de comunicación masivos que en parte promueven una sensación de inestabilidad compleja de sobrellevar en el ámbito clínico”, no obstante, explica que estos efectos, los análisis profundos de cómo nos afectaron, “sólo las podremos dimensionar una vez esto se vuelva algo más calmo, para poder recién ahí pensar con mayor distensión todo lo que nos está afectando hoy”.

 

Por su parte, Hernán Noguera, Psicólogo de la Pontificia Universidad Católica, que también expuso en la jornada, dijo que su ponencia trató “acerca de cómo el psicoanálisis trabaja la memoria inconsciente y, la noción de historia, que nos ayuda a entender el modo en que abordamos las diversas crisis sociales que nos aquejan, tanto en lo individual como en lo colectivo. En particular, cómo es necesario historizar la memoria, es decir, reconstruir una narrativa que incluya aquello que ha quedado fuera de la historia (pero sí inscrito en nuestra memoria). El psicoanálisis ofrece una manera de entender las crisis –sean sociales o subjetivas– desde sus postulados teóricos y clínicos”.

Así, es como las consecuencias de la crisis no solamente se puede ver desde los datos de salud, sino que tienen un carácter “múltiple, interviniendo en diferentes registros en los individuos que componen lo colectivo como crisis, trauma y memoria, por ejemplo”, prosiguió Noguera. “Con ello nos percatamos de lo difuso que se hace delimitar entre lo individual y lo social. Y me parece que ha quedado muy claro en los últimos meses, de modo que incertidumbres colectivas se encarnan en sueños, ansiedades y depresiones individuales. También se ha hecho evidente cómo la extrañeza del tiempo se ha traducido en desorientación o angustia”, finalizó el Psicólogo.