La película chilena La once, de la directora Maite Alberdi, marcó el inicio del segundo ciclo de “Mirar, sentir y crear comunidad”, iniciativa impulsada por la Universidad Gabriela Mistral que busca consolidarse como un espacio de encuentro cultural y conversación dentro de la vida universitaria.
La actividad fue organizada por la Dirección de Formación Integral y la Dirección de Convivencia, Equidad de Género, Diversidad e Inclusión, reuniendo a estudiantes, académicos y personas mayores que han participado previamente en talleres y actividades desarrolladas por la universidad.

Tras la proyección, se realizó un conversatorio moderado por la directora de Formación Integral, María Josefina Valdivia, junto a Lorena Peña, Coordinadora del Centro de Proyectos Sociales UGM, instancia en la que se reflexionó sobre la memoria, la amistad y los vínculos cotidianos presentes en la película.
En ese contexto, María Josefina Valdivia destacó: “estamos partiendo nuestro Segundo Ciclo de Cine, un espacio que busca mucho más que ver películas, busca generar encuentro, conversación y reflexión en comunidad”.

Asimismo, agregó que “el cine tiene la capacidad de conectarnos con distintas realidades, nos invita a mirar el mundo desde otras perspectivas y, al mismo tiempo, a mirarnos a nosotros mismos”, destacando que este tipo de actividades fortalece el diálogo, la sensibilidad cultural y el pensamiento crítico dentro de la comunidad UGM.
Uno de los testimonios que marcó la jornada fue el de María Luisa Arriagada, quien también participa regularmente de la Escuela Plateada UGM y valoró especialmente la apertura de espacios de encuentro y aprendizaje para personas mayores.

Durante la conversación, compartió cómo la historia retratada en La once la conectó con experiencias personales y recuerdos familiares. “Me emocioné mucho con la película. Me recordó a las amigas de mi abuela y también a mi mamá, que tenía su grupo de amigas de trabajo. Es una película muy linda, realmente una joya”, expresó.
Además, desde su experiencia profesional ligada a la rehabilitación del lenguaje, María Luisa reflexionó sobre la importancia de la comunicación y el diálogo como herramientas fundamentales para la vida en comunidad. Por esto, destacó el valor de este tipo de iniciativas en un contexto donde, según explicó, las instancias de conversación y encuentro humano se vuelven cada vez más escasas.

“Me encantó la idea. Le comentaba a mi familia que ojalá todas las universidades se abrieran mucho más, porque a veces las personas no tienen espacios para ir. El lenguaje es pensamiento. Entonces, si tú no piensas y no ejercitas tu lenguaje, te vas empobreciendo mentalmente”, afirmó.
Con esta primera función del año, “Mirar, sentir y crear comunidad” reafirma su propósito de consolidarse como una instancia permanente de formación cultural, promoviendo el encuentro, la reflexión y el fortalecimiento de la comunidad universitaria a través del cine.
